Recorrido San Genaro - El Alto de La Cruz y más allá (15 km)
09 de Junio 2007
Este recorrido fue algo que salió sin ninguna
planificación, ya que mi objetivo era el pueblo de Cabimbú vía
La Quebrada - Loma del Medio. Helena Trejo y yo nos dirigíamos a La Quebrada por la ruta normal de
Quebrada de Cuevas, salimos a eso de las 10 am. A unos cientos de metros de nuestro punto de partida veo un
aviso vial que señala la ruta hacia San Genaro, el cual creí que era
un pueblo aparte de Carvajal, y como quise conocerlo y estábamos tan
cerca, hacia allá nos fuimos. Muy probablemente este sitio haya sido
un caserío aparte hace muchos años, pero hoy es un sector de
Carvajal y dado que no le vi estructura de pueblo (la disposición de
las calles son algo desordenadas y no hay plaza central) lo catalogo
junto a Carvajal.
Apenas llegamos, a Helena le vino a la mente los recuerdos de un
paseo que había hecho cuando estaba en la universidad, desde San
Genaro hasta El Alto de La Cruz y comenzó a contar sus peripecias en
dicha caminata: que el camino era muy malo, que iban con un guía que
era primo de una de las muchachas del grupo, que se veían unas
vistas espectaculares de Valera, que llegaron a El Alto después de
cinco horas... Contándome eso, vemos un aviso que señala la vía
hacia El Alto de La Cruz. "Caramba! ¿Habrán mejorado la
carretera? Vamos a averiguar hasta dónde llega la carretera
asfaltada, a lo mejor vemos las vistas de Valera". Comenzamos a
subir y subir, la carretera buena, bien empinada, pero transitable
sin problemas. Vimos a 2 muchachos que venían a pie bajando y les
preguntamos que hacia dónde iba esta carretera, nos dijeron que
llegaba hasta Loma del Medio, que ellos habían hecho el recorrido en
bicicleta hasta El Alto, que la carretera estaba un poco fea pero
que con nuestra camioneta podíamos llegar. La verdad es que debíamos
llegar hasta Loma del Medio para ir a Cabimbú, así que decidimos
seguir para ver qué tal nos iba. Más adelante llegamos a una casa
donde habían unas personas arreglando un jeep, preguntamos y
¡sorpresa! con quien hablábamos era el mismísimo guía de la caminata
de Helena años atrás! Él nos animó a seguir hasta Loma del Medio,
"¿esta camioneta no es 4x4?, ¡claro que llega!, sigan que hay
unos paisajes muy bonitos, con pinos, niebla, montañas, flores...
además acortan distancia y pasan por un sitio que no conocen. Y todo
por aquí es sano, no hay malandros, sino gente buena del campo".
Con todas estas palabras de aliento, sin pensarlo mucho más nos
decidimos a seguir, aunque estaba un tanto preocupado ya que
mencionó lo de 4x4. Mi EcoSport es 4x4 pero no es muy alta y
generalmente el problema son las trillas muy transitadas por jeeps
altos que hacen que la "lomita" central del camino sea lo
suficientemente elevada que para los vehículos no tan altos peguen
por debajo.Entre los diversos
errores que cometí fue el de no haber revisado el nivel del tanque
de gasolina. Yo tengo por norma llenar el tanque a cualquier sitio
que voy cuando éste baja de la mitad. ¡Y estaba menos de la mitad!,
preguntamos por una estación de servicio y nos dijeron que sólo
había en Carvajal, ¡puff!, ¡a regresar!. Preferimos eso a no tener
una preocupación adicional, esto nos hizo perder como media hora.
Total que nuestra hora oficial de salida desde San Genaro fue 11 am,
en realidad un poco tarde para ir a Cabimbú.
Comenzamos el ascenso y efectivamente, a menos de un kilómetro de
recorrido comenzamos a ver unas maravillosas panorámicas de Carvajal
y Valera (foto 1), algo más allá comenzaron unos
paisajes de ensueño (foto 2) pinos rodeados de
lomas y montañas de color verde en todos sus posibles matices. Lo
que no se veía tan bonito era la carretera, que hasta ahora había
sido de asfalto y cemento, pero ya se comenzaban a ver los
"tropezones" de tierra, "seguro es ese pedacito nada más",
pensé. La foto 3 muestra lo equivocado de mis
pensamientos. Cada vez era más tierra y menos asfalto. Gran parte de
la carretera era como se muestra en esta foto, dado que mi camioneta
no es tan alta, debía ir haciendo equilibrio pasando siempre sobre
las dos lomitas de la trilla, casi siempre tuve éxito en esto, uno
que otro golpecito por debajo, nada grave. La foto 3
la tomé porque allí me detuve a pensar si seguía o no. No se nota
mucho pero eso era una pendiente más o menos fuerte cuya parte de
tierra terminaba en un tramo de cemento algo más alto que el nivel
de la carretera de tierra. Tenía que ir a una velocidad constante
para poder subir sin que se me apagara el vehículo, lo que hacía
casi inevitable un buen golpe en las ruedas delanteras al llegar al
chocar con el borde de cemento, pero ¡qué caray!, me acordé de
aquella sabia máxima que dice "si tu vida es aburrida,
arriésgala! " y hacia allá le dimos, sentí el "tanganazo"
en las ruedas, pero pasamos!
Las fotos 4 y 5 son más muestras
del mal estado de la vía. La subida que se ve en la
foto 5 fue una de las más difíciles, una gran inclinación
seguida de una curva fuerte hacia arriba. ¿Cuándo terminaría todo
esto?, ¿para qué nos metimos por allí?, ¿saldremos de esto bien?,
¿tendré que salir de aquí remolcado por un camión?, fueron algunas
de las preguntas que constantemente me hacía. Observaba bien el
camino y le tomaba fotos ya que como dice la canción de Joan Manuel
Serrat (letra de Antonio Machado): Caminante no hay camino, se
hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista
atrás se ve la senda que NUNCA se ha ve volver a pisar. Y si
algo tenía seguro era que NUNCA iba a volver a pisar esa senda!
Por fin divisamos El Alto de La Cruz!,
La Tierra Prometida!, pero casi me sentí como Moisés al ver que para
llegar todavía faltaba bajar por una pendiente de tierra algo húmeda
y una subida como de 35 grados ambas!. Pero estando tan cerca no nos
íbamos a echar pa'trás. En un esfuerzo final, sin pensarlo más le
dimos fuerte los últimos metros, llegamos!!!.
En el alto conocimos a la señora
Mística, quien amablemente nos prestó el baño y nos comentó lo
tranquila que vivía allí en El Alto. La iglesia está a medio
terminar (foto 6), pero se ve que desde hace años
está parada su construcción. Hay mucha vegetación, y las casas
tienen muchos tipos de flores. Dado que estábamos en un "alto", fue
posible divisar la carretera que nos esperaba (fotos 7
y 8). Pregunté a los lugareños por el estado de la
carretera y si habíamos pasado lo peor en la ruta hacia La Loma del
Medio. Me dijeron que sí, hasta nos animaron a seguir: "si llegan
hasta la cima de aquel cerro, donde se ve aquella casita amarilla
(en el extremo superior derecho de la foto 7)
ya nada los detendrá, de todas maneras, lo que sigue no está tan
malo como lo anterior. En una hora y media llegan a La Loma del
Medio".
Confiados en haber salvado los mayores
obstáculos, seguimos nuestra ruta. Realmente la carretera, aunque
seguía siendo de tierra mejoró mucho, sin embargo, de vez en cuando
aparecían algunas zonas algo escabrosas (foto 9).
Pasamos por una zona de pinos (foto 10) que le dio
un aspecto diferente al camino, me recordó un poco a la carretera de
Jajó a Montero.
Después de haber salido "bien librado" de todos los obstáculos
pasados, ya me sentía más seguro, la camioneta responde bien, ya
tenía más experiencia en subir por pendientes de tierra húmeda, 4x4
por aquí, 4x4 por allá... todo bien. Hasta que por andar de confiado
me descuidé y tratando de esquivar un hueco, me pegué mucho a la
orilla de la montaña y caí en una canaleta natural hecha del agua
que baja del cerro. Las dos ruedas del lado derecho se enterraron en
el lodazal (foto 11).
Nos bajamos del vehículo para entender
la situación, después de estudiar posibles salidas, intenté estando
4x4 salir por los propios medios de la camioneta, hacia atrás y
hacia adelante. Hacia atrás era complicado porque pegaba con el
cerro. Nada, la EcoSport no salía. La situación parecía grave. Me
arremangué los pantalones y comencé a buscar piedras para colocarlas
debajo de la rueda (foto 12), el problema es que
como casi no habían piedras por allí, gastamos mucho tiempo en eso.
Para colocarlas bien tenía que meterme en el barro, me quité las
botas, es más fácil lavar los pies que unos zapatos (foto
13). Nuevos intentos, pero la camioneta se enterraba más, era
como arena movediza. Me quité también la camisa, tenía que ver por
debajo del vehículo para observar la situación allí, el eje de la
transmisión estaba completamente pegado a la carretera, que en esta
parte era de tierra seca, dura. Intenté desalojar un poco con las
manos y luego con el mango de hierro del gato, lo que me llevó a
tener que, literalmente, revolcarme en el barro (foto
14). La tierra se me metió profundamente por las uñas, me dolían
bastante y estaba avanzando muy poco, y para colmo, nadie pasaba por
allí. Teníamos la esperanza de que alguien con un jeep nos ayudara.
Después de casi una hora de intentos, decidimos buscar ayuda.
Cerramos la camioneta y a caminar! (foto 15).
Habían unos charquitos por allí por donde medio me pude lavar,
charquitos de agua estancada llenos de larvas, pero no era
suficiente como para ponerme los zapatos, así que hice el recorrido
descalzo (en ese momento no sabía que tenía que caminar tanto). Nos
dirigimos hacia una casita que habíamos visto, en carro se ve cerca,
pero a pie, lejísimo. ¿Habíamos rodado tanto?, ¿por qué la casita no
aparece?. Traté de cantar My favourite things de la película
La Novicia Rebelde, When the dog bites, when the bee stings, When
I'm feeling sad, I simply remember my favorite things, and then I
don't feel so bad (cuando el perro ladra, cuando la abeja pica,
cuando me siento triste, simplemente recuerdo mis cosas favoritas y
entones me dejo de sentir tan mal). No habían perros ni abejas y
no me sentía mal, pero la cancioncita ayuda! Camina que camina,
parecíamos dos sobrevivientes de un accidente aéreo, al fin llegamos
a la casita (foto 16), conocimos a Gregorio y a su
familia. Nos dijo que él no tenía jeep, sin embargo había un niño
allí cuyo padre tenía un camión. Llamamos por celular al señor (el
niño sabía el número) (foto 17), nos contestó la
esposa y nos dijo que el señor estaba en una reunión. El niño se
montó en su caballo y fue hasta el pueblo para ver si encontraba
ayuda.
Mientras tanto, gozamos de la
hospitalidad de Gregorio y su esposa. Nos contó que vive muy
tranquilo por allí, que es una zona de agricultura y que ellos
siembran zanahorias, coliflor, papas y ¡hasta caraotas negras!
¡Prácticamente El Paraíso!. Nos echó los cuentos de los espantos que
salen por ese camino y sobre las culebras también! Nos brindaron
café y nos tomamos unas fotos. Luego de
media hora, recibimos un mensaje de texto "Nadie los puede
ayudar". Así que nada, Gregorio buscó un machete, una pala, un
barretón y un mecate y a caminar otra vez (foto 18).
45 minutos de subida a pie, nadie, pero nadie pasó para darnos la
cola (aventón). Por fin llegamos, y estuvimos una hora más sacando
tierra de abajo de la camioneta con la pala y el barretón. La tierra
seca la echábamos en el barro. Luego de unos intentos más por fin
salió la camioneta. Eran las 4 de la tarde. Ya no había tiempo para
seguir hasta Cabimbú. Estábamos contentos por haber liberado la
camioneta (tan contentos que se nos olvidó tomar la foto cuando la
sacamos), pero un poco tristes porque la montaña nos había vencido!.
Regresamos a Carvajal, por la misma senda que pensé NUNCA volver a
pisar, con la intención de llegar hasta Cabimbú en otro viaje pero
por la carretera vía La Quebrada.
Algunas consideraciones.
1. Pudimos haber intentado subir la rueda de atrás con el gato,
aunque pienso que éste se hubiera enterrado, la superficie era muy
fangosa y las piedras eran muy escasas.
2. Para meterse por sitios así hay que tener por lo menos cauchos de
tacos para fango.
3. No olvidar nunca el teléfono celular.
4. Llevar una muda de ropa siempre (felizmente la llevaba), montarse
todo lleno de barro en la camioneta no es buena idea.
5. Llevar cuerdas para remolcar, linternas, navajas, alambres,
herramientas menores.
6. Llevar agua potable, galletas, sandwichs o algún otro
"entretenimiento alimenticio".
7. Preguntar bien por el estado de las carreteras.
Germán Montero Alcalá
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