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Descripción
Chejendé es el típico pueblo
andino trujillano, con casas de estilo colonial, frío, montañas, calles
empinadas y con historia.
A
4 kilómetros, viniendo de Los Silos de Monay hay un desvío que dice "Chejendé
- Mitón", la carretera tiene tramos recién asfaltados, es básicamente
subidas pero está en un muy buen estado. Es agradable transitar por allí. El
pueblo está a escasos 8 kilómetros del desvío mencionado.
La plaza Bolívar está muy bien conservada y con
jardines hermosos. Lo que me llamó la atención es que la iglesia está algo
retirada de allí. Cuando pregunté por ella, me señalaron una calle super
empinada (foto 3), creo que con una inclinación de más de 45 grados! Vi la
iglesia en las alturas..., pero busqué otra vía y no esos 100 metros de
subida fuerte, pero las 4 ó 5 calles que exploré eran iguales, así que no
había otra alternativa que subir por esas rampas. Parecía que la camioneta
se iba a voltear, pero poco a poco llegué.
La iglesia está dedicada a la
Virgen de la Candelaria, tiene cierto aire colonial, lástima que no pude
entrar para corroborar su antigüedad. En la pared frontal del templo hay una
placa que dice "En el primer centenario de la fundación de la parroquia
Nuestra Señora de La Candelaria de Chejendé. La Comunidad Parroquial. Año
1874-1974". Las casas en
las cuadras alrededor de la iglesia son del estilo colonial, aunque de
techos de zinc. Hay algunas afeadas con afiches político-electorales, ojalá
los quiten pronto para devolverles su belleza original.
Estuve allí un domingo a las dos de la tarde, muy
pocas personas vi en las calles, parece un pueblo bastante tranquilo. Entré
en una "bodeguita" diagonal a la iglesia y me pareció haber cruzado una
línea del tiempo hacia el pasado. Estaban allí 3 clientes con sus sombreros,
medio afeitados, verdaderos representantes de los campesinos andinos. La
tiendita tenía del tipo de letreros "hoy no fio, mañana si", hechos a
mano. Calendarios vieeejos, y productos que ya no se ven en otras partes.
La carretera que sigue hasta el pueblo de Mitón
está también en buen estado aunque algo estrecha, se pasa por el caserío de
San Felipe y se pueden observar paisajes extraordinarios y una vegetación
exuberante a lo largo de la vía.
Toponimia
El nombre proviene del nombre del grupo indígena que
habitaba la zona. También parece ser el nombre de uno de los caciques que
según nos cuenta Tulio Chiossone (Diccionario Toponímico de Venezuela,
Monte Ávila 1991, p.135), citando a Mario Briceño Perozo,
Chejendé o Chevendé era el cacique que operaba en las
encomiendas del Valle de Niquitao, para la primera mitad del siglo XVIII.
Este personaje había adoptado el nombre cristiano de Bartolomé de Los
Ángeles, según documentos de 1733. Y de nuevo Chiossone, citando ahora a
Amílcar Fonseca, dice que Chejendé viene de chja-gembe, que significa
"maíz-dos", en el dialecto cuica de la región, versión esta apoyada por
Mario Briceño Perozo.
Población
3.178 hab (INE Nomenclador, 2001)
Parroquia Chejendé, capital del Municipio Candelaria.
Fecha de fotos
17.12. 2006
Ubicación
09º 37' N, 70º 21' W
Ubicación en el mapa: F4
()
Germán Montero Alcalá
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En la misma parroquia (Chejendé,
Municipo La Candelaria)
Nariguete (volver
arriba)
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Descripción
A unos cinco kilómetros de Chejendé, en la carretera que va hacia Los Silos
de Monay, se encuentra este caserío, escondido entre árboles y arbustos, que
lo hacen invisible para el descuidado transeúnte. Buscando a Nariguete,
llegué hasta Chejendé habiendo pasado frente a él varias veces. Luego
alguien me dijo, "bajando de Chejendé tienes que ver hacia la izquierda,
hasta que encuentres una cruz blanca, ésa es la entrada al caserío". Así lo
hice, y voilá, allí estaba la cruz! (foto 1). Entré por la pequeña
carretera (foto 2), vimos un par de casas, y después de una curva vi la
capilla (foto 3), la cual está muy bien mantenida.
Me habían hablado de este sitio como el lugar donde está el San Benito de
Las Piedras, que tiene una historia de más de 200 años. Pasé frente a
ella porque estaba cerrada y porque unos 80 metros más adelante habían unas
personas conversando sentadas frente a unas casas.
¡Buenas tardes!, ¿esto es Nariguete?, ¿es aquí donde está el San Benito de
Las Piedras?, la respuesta fue afirmativa. Me bajé y comencé a
preguntar, uno de los señores me dijo señalándome a uno de sus compañeros de
tertulia éste es Marcos Andrade, él te puede contar todo sobre el San
Benito, además es el custodio junto a su familia del santuario. Marcos, muy
amablemente me dijo que el santuario no era la capilla, sino la casita de
barro que estaba frente a nosotros (foto 4).
La casa que sirve de santuario al
San Benito de Las Piedras, está hecha de bahareque y techo de zinc,
en el interior está la caja de madera y vidrio donde va colocada la
estatuilla del Santo Negro, pero estaba vacía. En las paredes hay colgados
muchas placas ofrecidas por personas agradeciendo a San Benito por favores
concedidos (foto 5). También hay zapatitos de bebés, fotos de personas,
títulos universitarios, fotos de automóviles y hay una donde aparece Amador
Bendayán, micrófono en mano y con mucha gente alrededor, quien vino a
pedirle por su salud.
Me contó el Sr. Andrade que la
estatuilla de San Benito, de unos 20 centímetros, normalmente no está en Nariguete los fines de semana ya que la gente se lo lleva para hacerle
"velorios" en sus pueblos como agradecimiento a favores recibidos. En ese
fin de semana estaba en el Kilómetro 23
(Junín) y que el próximo estaría en Japaz.
Casi siempre está viajando, ha llegado hasta Caracas y Maracaibo. Le
pregunté si no temían que se extraviara o se lo robaran y me dijo: ¡eso no
es posible, porque siempre regresa!, hace muchos años alguien trató de
engañarnos trayéndonos una réplica, una copia muy bien hecha, pero a lo que
la fuimos a colocar en su sitio, dentro del santuario, ¡el San Benito ya
estaba allí!, ¡quedó descubierto el farsante!. Los llamados velorios
no son esos de rezar ante un recién muerto. Un velorio consiste en un
acto de agradecimiento al santo, el o los favorecidos van hasta Nariguete,
hablan con el Sr. Andrade, y éste, quien lleva la agenda les asigna una
fecha en la que pueden llevarse la estatuilla, todo esto sin costo alguno.
Las personas que se lo llevan deben garantizar que habrá un altar especial
para colocar al San Benito, invitar a un grupo de vasallos ¡y mucho ron o miche andino! Se lo llevan un viernes y lo traen el lunes.
Historia del San Benito de Las
Piedras
Estando allí encontré tres versiones.
La primera aparece en un texto colgado en una de las paredes del santuario y
basado en datos recopilados por 7 capitanes de San Benito y compilado por la
profesora Beatriz Camila Escalona. Según este texto, la historia comienza en
el sitio de Las Llanadas de La Candelaria, donde la Sra. María Escalona, iba
hasta la quebrada de Las Guamas a buscar leña y lavar la ropa. Un día
escuchó unos sonidos raros, se dirigió hasta el lugar de donde salía el
ruido y encontró la estatuilla de un personaje negro, cinco tamborcitos de
madera y una botellita con un líquido hasta la mitad. La Sra. María se los
llevó a su casa. Allí estuvo por un buen tiempo hasta que llegaron unos
negritos que vivían en Los Cardones de La Candelaria, ellos había estado en
Bobures, y al ver la estatuilla y los objetos, supieron que se trataba de
San Benito. Poco antes de morir, la Sra. Escalona le dejó encomendado el San
Benito a su amiga, la Sra. Mambel quien se lo llevó a su casa en Sabana
Larga. Un día el esposo de la Sra. María Rosario de Márquez, fue hasta la
casa de Mambel y buscó prestado al San Benito. Al poco tiempo, la Sra.
Mambel murió, dejando al santo bajo la custodia de los Márquez quienes
vivían en Nariguete. Fue allí donde le hicieron el santuario (1).
La segunda versión viene de una reseña de prensa, que también está colgada
en un cuadrito, en otra de las paredes internas del santuario. Según ésta,
A punto de ahogarse en el río Carache durante una crecida por las lluvias
en 1927, un hombre desesperado invoca piedad divina "¡Sálveme de esta, San
Benito, negro milagroso, sálveme y le pago promesa!". Sobre una
piedra del río, emerge la figura del santo: una pequeña talla de madera de
factura indeterminada. El hombre atrapa fuertemente la pieza y, con brío
inusitado, comienza a ganar espacio hacia la orilla. Su fe lo había salvado.
Esa tarde comenzaba una leyenda mágica para todos los habitantes del caserío
Nariguete, en la población de Chejendé, en el Municipio Candelaria, al
noroeste (sic) de Trujillo (2).
Una tercera me fue contaba allá por el mismo Marcos Andrade, en ésta, la
estatuilla es encontrada por el cura del pueblo, llamado Mateo, entre las
piedras que se encontraban en el lugar que está detrás de la capilla actual.
El descubrimiento tuvo lugar un 3 de abril, fecha en la cual se celebran las
fiestas patronales. El cura, que no duró mucho tiempo en el lugar, le dejó
en custodio al santo a la Sra. María del Rosario Márquez de García, quien
vivió 115 años. La estatuilla ha ido pasando de generación en generación,
hasta el sol de hoy. También cuanta el Sr. Marcos, que la imagen ha ido
creciendo y hubo que hacerle una base para sostenerla parada.
Le pregunté al Sr. Andrade, ¿por
qué se llama "San Benito de Las Piedras", en lugar de "San Benito de
Nariguete"?. Y me dijo, "ven acá para que veas esto", me llevó al lado de su
casa, frente a frente al santuario y me mostró una enorme piedra (foto 6),
"hay muchas de estas por aquí".
Toponima
Según se dice es una palabra indígena de significado desconocido. Pero
especulando un poco, me atrevería a decir que se trata de un apellido o
nombre portugués. La palabra significa que tiene la nariz fea, torcida o
chata. Casualmente ayer, leyendo a Don Quijote, al final del capítulo XIV de
la segunda parte,
aparece la palabra "narigante" (que no aparece en el DRAE Ed. 22) en
referencia a alguien de fea nariz. Quizás sea alguien que se llamaba así y
que vivía en el lugar o era el dueño. Algo que apoya mi teoría es que
ojeando el libro Orígenes Trujillanos de Amílcar Briceño donde
aparecen muchas palabras en idioma Cuica, no encontré ninguna que terminara
en "ete", aunque si que terminaran en "ate", podría haber sido "Narigate".
Para llegar allí
Viniendo de Carora o Barquisimeto, hay que seguir vía La Pastora (cruzando
en Arenales), luego tomar la ruta hacia La Cuchilla y seguir vía Monay hasta
la entrada hacia Chejendé (N
09º 39,580', W 70º 23,838'), desde allí son unos 2,5 km hasta la
entrada, allí hay una cruz blanca junto a una gran piedra (foto 1). Viniendo
desde Valera, hay que tomar la ruta hacia Monay, siguiendo la vía hacia
Carache hasta la entrada de Chejendé.
Altura
845 msnm
Ubicación
N
09º 38.832', W 70º 22.826' (En la entrada)
Parroquia Chejendé, Municipio Candelaria.
Poblaciones cercanas
Chejendé (5 km)
Monay (20 km)
Cuicas (22 km)
Fecha fotos
23.08.2009
Referencias
(1) Resumen del texto Reseña histórica de San Benito de Las Piedras,
compilado por la prof. Beatriz Camila Escalona.
(2) Tomado de un artículo de prensa, lamentablemente no anoté ni el
periódico ni la fecha, pero fue escrito por Alexis Blanco. El (sic) se
refiere a que Nariguete está al noreste de Trujillo y no al noroeste como
dice el artículo.
Agradecimiento
Al Sr. Marcos Andrade por su amabilidad en aportarnos datos sobre Nariguete
y mostrarnos tanto el Santuario como la Capilla.
Germán Montero Alcalá
Octubre
2009
Revisión
15 de Octubre 2011
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