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Mucumpís
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11 22 33 44
Vista del pueblo Aviso de llegada Hacia la iglesia Iglesia
55 66 77 88
Plaza Bolívar Casas Casas Vista del pueblo


Descripción

Pueblo de montaña ubicado a 16 kilómetros al norte de Torondoy. Es bastante pequeño, unas 50 casas, sin embargo su iglesia (foto 4) es grande, muy bien conservada y arreglada por dentro. No se ve muy antigua, de hecho, sustituyó a la otra hecha con paredes de barro. Las casas están dispuestas en cuadras bien definidas, las calles son de cemento. La mayoría de las casas son de techos de tejas (fotos 6 y 7), lo que le da un aspecto acogedor al lugar. Es un pueblo al que no es muy fácil llegar, no me hubiera sorprendido que no le llegara electricidad, pero la tiene!. Al fondo del pueblo se alza majestuosa la gran montaña que forma parte de las más altas cumbres de la Cordillera de los Andes y a un lado pasa el río Mucumpate, en cuyo valle se encuentra sumergido Mucumpís. Por cierto, digo aquí que el río que pasa a un lado de este pueblo es el Mucumpate porque aparece en un mapa llamado "Pueblos del Norte" publicado por Cormetur (Corporación Merideña de Turismo) y estoy casi seguro de que lo confirmé con alguien del pueblo. Sin embargo, he encontrado muchas referencias a un río Mucumpate por Mucuchíes y Gavidia. Hasta hay una aldea con ese nombre. ¿Será el mismo río? (1).

La Plaza Bolívar (foto 5) es reciente, pequeña pero en buen estado. La placa bajo el busto de El Libertador dice: "Esta placa fue construida por el alcalde Luis A.González. Mucumpís, 28 de octubre de 1992". Al lado de la plaza está la escuela que cuenta con una cancha de basketball.

El sector está dividido en cuarto partes: Mucumpís Bajo, Mucumpís Alto, La Mesa y El Rincón. El primero es básicamente el pueblo, los demás son áreas agrícolas con casas dispersas.

Mucumpís me recordó un poco a Las Mesitas en el estado Trujillo, no tanto por el pueblo en sí sino por lo aislado del mismo, decía que Las Mesitas era como un Shangri La, pero Mucumpís no se queda atrás. La carretera desde Torondoy es de apenas 16 kilómetros pero realmente difícil de transitar, me tomó 2 horas, claro! parando a tomar fotos y observar el paisaje (además de rezar para no caer en los barrancos!), de regreso fue sólo hora y media. Más abajo describo este recorrido. Lo que más vi como medio de comunicación fueron jeeps y motos.

Creo que muy pocas personas que no sean del área hayan estado en Mucumpís, he preguntado a varias personas del estado Mérida y casi nadie sabía de la existencia de este pueblo, mucho menos la gente del Zulia. Aparece en muy pocos mapas a pesar de ser un pueblo antiguo. Yo supe de este pueblo regresando de Torondoy en agosto 2007, cuando en Mucutubán me encontré con Orésteres Araujo, el del Observatorio. Fue él quien me habló del Alto de La Cruz y de Mucumpís.

Me parece muy curioso que Mucumpís tenga más relación con Mucuchíes que con el propio Torondoy, a pesar de que la carretera hacia Mucuchíes sea bastante difícil, por lo menos hasta Mifafí. Pero parece ser que los productos de Mucumpís se venden mejor allá que en Torondoy. También podría ser debido a que la carretera hacia Torondoy es relativamente nueva, no así la que va hacia la Trasandina.

Y hablando de carreteras, Mucumpís era una de las etapas en el viaje que hacían los presos cuando se llevaban de Maracaibo a Mérida o viceversa a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. La ruta era Maracaibo - Gibraltar, en piraguas. Luego seguía desde Gibraltar a Torondoy, Mucumpís, La Toma, Mucuchíes y Mérida. La señora Inés de Molina conoció a una señora (Toña) que murió no hace mucho a la edad de 103 años que decía que cuando venían los presos, las familias enviaban a sus hijas a otros pueblos o lejos de allí para evitar que se fueran molestadas o violadas por los guardias, éstos llegaban y hacían desastres en el pueblo, mataban reses y se las comían, destruían cosechas, y así otras acciones vandálicas. Algunos presos morían de frío o cansancio al ir por esos parajes.

Fundación
Mucumpís fue fundada como un pueblo de doctrina por los padres agustinos en 1590, con el propósito de evangelizar a los indios torondoyes. Tres años después, y como un objetivo similar, fundaron a Torondoy.  Los misioneros agustinos comenzaron en 1597 con el padre Vicente de Requejada una extraordinaria campaña de evangelización en Venezuela.

Fiesta de San Antonio y la danza de los pollos
En junio se celebran en Mucumpís la festividad de San Antonio de Padua, una de las manifestaciones culturales es una especie de rito que se hace en una de las casas en las afueras del pueblo, donde se llevan pollos para se enterrado en un hueco en el patio de la casa dejando sólo la cabeza del animal al descubierto. Se hace como un baile por parejas, cada una con su pollo, bailan alrededor de él, primero el hombre y luego la mujer, le van dando golpes en la cabeza (las mujeres le pegan más fuerte) hasta dejarlo aturdido, luego lo sacan del hueco y lo tiran al aire, cae, alguien lo recoge y terminan de matarlo para cocinarlo. Son muchas parejas, por tanto son muchos pollos. Días antes, los participantes se esmeran en buscar su plumífero animal para la fiesta!

La Escuela
Me contó la Sra. Inés de Molina, habitante de Mucumpís desde hace más de 20 años, que cuando ella llegó al pueblo no había escuela. Ella, junto a otras personas se dedicaron a promover la construcción de una escuela y para ello fueron hasta Mérida para hablar con el Gobernador. Luego de muchas conversaciones se logró encontrar una maestra y una casa alquilada. También fueron casa por casa para hablar con los padres de los niños, potenciales alumnos. Muchos se resistieron a enviar a sus hijos a la escuela, ya que decían que eran más útiles en las labores del campo, también era porque para otros era más cómodo no enviarlos a la escuela ya que tenían que lavar los uniformes, estar atentos de las tareas, reuniones, etc. Sin embargo, se logró reunir a un grupo y así comenzó a funcionar. Cuando el Gobierno vio que la matrícula de alumnos era suficientemente grande, envió dinero para la construcción de la escuela en un terreno donado por la comunidad. Hoy la escuela llega hasta 2do año de bachillerato, y siguen las gestiones para seguir abriendo cursos. Esta historia se repite en muchos de nuestros pueblos, y es gracias a la iniciativa y proactividad de sus habitantes que los pueblos progresan.

Para llegar allí:
La forma más fácil es por la carretera de tierra que viene de Torondoy, de la cual dista 16 kilómetros. En el recuadro de abajo hago una descripción detallada de este recorrido. Sólo para vehículos de doble tracción, también motos.
También se puede viniendo desde Mifafí en la carretera Transandina, esta vía completamente de tierra y piedras es definitivamente sólo para vehículos de doble tracción y en buen estado! En el recuadro Toma Alta - Mucumpís hago una descripción de esta vía desde el Alto de Piedras Blancas en la Sierra de La Culata.

Toponimia:
Parece derivar de la palabra "Mucumpiche", su nombre original. Hay un pico Mucumpiche (4.320 msnm) en la Sierra de Santo Domingo, pero está tan lejos que no creo que tenga relación con Mucumpís. "Mucu" es lugar, falta saber qué cosa es "piche". También lo he visto escrito como Mucumpiz, especialmente en documentos oficiales y en los avisos de Cormertur. Sin embargo, prefiero escribirlo con "s" ya que así lo hacen muchos de los mucumpiseros.

Altura
1600 msnm (aprox.)

Fecha de fotos
1 a 7:  30.09.2007
8:  06.01.2009

Dudas
1. ¿Qué significa "mucumpiche"?. 

Ubicación en el mapa
C4
    (08º 58' N,  70º 58' W)

Agradecimiento
A Irene y Vicente Molina por los datos aportados en relación a aspectos históricos de Mucumpís. Enero 2009.

Notas
(1) En enero 2009 nuevamente visité a Mucumpís y esta vez pregunté a un lugareño muy conocedor de la zona, y me afirmó de manera muy categórica que se trata del río Torondoy que nace en el páramo de Piedras Blancas.

Germán Montero Alcalá

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Ruta
Torondoy - Mucumpís

1
Km 0. El Alto de La Cruz
(cerca de Torondoy).
2
Km 0. Vista del zigzag de la carretera.
Abajo el caserío de La Cuesta
3
Km 3. Carretera.
4
Km 4. Puente sobre el ¿Mucumpate?.
5
Km 8. Detalle carretera y aviso hacia
El Jumangal.
6
Km 9. Encrucijada cerca del Jumangal.
7
Km 12. El Valle del Mucumpate.
8
Km 13. Mucumpís, vista del pueblo.
9
Km 15. Carretera llegando a Mucumpís.
10
Km 16. Aviso de llegada.
11
Km 16. Entrando al pueblo!.
Recorrido Torondoy - Mucumpís

      Distancia: 16 Kilómetros
     
Altura Torondoy: 1100 msnm.
     
Altura Mucumpís: 1600 msnm (aprox)
    
  Tiempo aproximado de viaje: Hora y media
     
Carretera: Tierra.

 


 

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Recorrido El Alto de la Cruz, Torondoy - Mucumpís (16 Kms)
30 de Septiembre 2007

Supe de la existencia de este pueblo a mi regreso de mi primera visita a Torondoy en agosto 2007, conversando con Orésteres Araujo en su observatorio de Mucutubán, quien al saber que venía bajando de Torondoy me preguntó: ¿fuiste a Mucumpís?, y casi se sorprendió cuando le dije que no solamente no había ido, sino que nunca había escuchado hablar de él. Desde entonces había quedado con la ansiedad de ir hasta esta remota población de los Andes merideños.

Junto a mis hijos Sebastián (6 años) y Samuel (10 años), salí de Maracaibo el domingo 30 de septiembre de 2007 a las 5:00 am. El día estaba despejado, pero el viaje había sido planificado de manera tal que si no había buena visibilidad, lo dejaríamos para otro día e iríamos a Santa Apolonia. Una de las atracciones era llegar hasta el mirador de El Alto de la Cruz, dos kilómetros más allá de Torondoy, desde donde nos habían dicho que era posible ver el Pico Bolívar y el Lago de Maracaibo al mismo tiempo. En la ficha de Torondoy menciono mis impresiones sobre este sitio.

Sin novedad llegamos a eso las 11 am a Torondoy, el cielo seguía despejado, una bendición tratándose de una temporada de lluvias. Paramos en un pequeño restaurant a comprar unas empanadas, le pregunto a la muchacha que me atendió que por dónde se salía a la carretera que va a Mucumpís, a lo que con cierto dejo de asombro me dijo: ¿A Mucumpís?, ¿en eso? refiriéndose a mi camioneta. Yo le dije algo apenado: "es sólo curiosidad, quizás algún día vaya", pero apareció un señor ya de cierta edad, quien podría ser su abuelo y que viendo a mi EcoSport, me pregunta: ¿Es 4x4?, al responderle afirmativamente me dijo: "si es 4x4 si llega". Me inquietó un poco el saber que para ir hasta allá era necesario un vehículo de doble tracción pero me explicó que la razón es porque la carretera es de tierra y muy empinada y que es bueno usar el 4x4 para que el motor no sufra tanto. También agregó que la carretera es muy estrecha y que puede haber problemas cuando viene un jeep en dirección contraria, pero que siempre se encuentra la forma de pasar.

Seguimos hasta El Alto de La Cruz (ver Torondoy) y desde allí vimos la carretera que en un impresionante zigzag sube la montaña de enfrente (ver foto 2). Allí volví a preguntar a unos vecinos que si mi camioneta podía llegar hasta Mucumpís, nuevamente me preguntaron que si era 4x4, les dije que sí, pero la respuesta no fue automática, luego de ver con atención mi vehículo me dijeron que subiera con cuidadito que sí llegaba. Les dije que si no me veían regresar antes de que cayera en sol, que por favor nos fueran a buscar!. Mi plan era seguir hasta donde pudiera, tenía muchas ganas de alcanzar la meta, pero tampoco iba a arriesgar nuestras vidas, si la cosa se ponía realmente fea, me devolvería.

Con todos estos pensamientos y un poco inquietud salimos de El Alto de La Cruz a las 11:40 am. La primera parte de la carretera es de cemento, comienza bajando, llegamos a un pequeño caserío llamado La Cuesta, seguimos, la vegetación y los árboles de hojas de color púrpura le hacen a uno pensar que se está atravesando un jardín (foto 3) cuando de repente aparece en dirección contraria un auto Neón, me hice a un lado para esperar que pasara, me orillé pero sin salir del cemento, no quería que las ruedas del lado derecho tocaran la grama, no vaya ser que se tratara de un lodazal. Al encontrarnos los dos choferes, ventana a ventana, me dice el conductor: "espera un poco que viene una camioneta", era una Explorer la cual se salió del camino y efectivamente cayó en un lodazal, pero logró salir sin mucho esfuerzo. El encuentro con el Neon me dio aliento a seguir, puesto que si un carro tan bajo y de tracción simple pasaba por allí es que la cosa no era tan difícil. Pero mi ilusión se esfumó rápidamente luego de pasar el puente recién construido (foto 4) sobre un río el cual me pregunto si se trata del Mucumpate. A partir de allí comienza a subir la carretera, ahora de tierra, por la montaña. Además de que es muy empinada es muy pedregosa, seguro que el Neón no pasó por allí. Antes de empezar el zigzag encontramos un aviso que indica la vía hacia El Cogollal, si es un caserío me queda pendiente. En alguna parte leí que por allí hay aguas termales.

A los siete kilómetros del Alto de La Cruz, luego de haber pasado el puente, comienzan las subidas fuertes en zigzag, tal como se ve en la foto 2. La carretera se hace más difícil por la cantidad de piedras sueltas en el camino, hay que ir despacio. Para estas inclinaciones tan pronunciadas utilicé la doble tracción de mi camioneta, la cual se portó muy bien. Después de haber pasado un par de curvas vemos una cruz en el camino, de esas que se usan para indicar el lugar donde murió alguien. Sebastián, mi hijo de 6 años, me pregunta: "¿Papá, qué es esa cruz?", "es algo que sirve para indicar que alguien se murió por allí", respondí. La siguiente pregunta era obvia: "¿y de qué se murió?, y yo, en un alarde de psicología infantil le dije "seguro que se fue por un barranco de estos". Puff..! ¿para qué le dije eso?, desde entonces y cada 10 segundos repetía "nos vamos a morir, nos vamos a morir", hasta que se acostó en el asiento de atrás para no ver el camino y finalmente se quedó dormido. En el kilómetro 8 aparece un aviso vial indicaba que íbamos hacia "El Jumangal" (foto 5), ¿un caserío?. Otro kilómetro más y llegamos a una "Y" (foto 6), hacia la izquierda una vía pegada a la montaña, de cemento pero mucho tan inclinada que diría que tenía más de 45 grados, la otra era una bajada por una vía de tierra muy mala y que según otro letrero, era la vía hacia El Jumangal. Me detuve un rato a evaluar la situación, la vía principal parecía la de la izquierda, montaña arriba, pero era tan empinada que pensé en regresar a Torondoy. Luego me acordé lo que me dijeron en el pueblo: "siempre a la derecha", así que aunque dijera El Jumangal, tomé el camino de bajada con grandes dudas sobre si iba por el camino correcto, total, en El Jumangal podría preguntar. Pero a los pocos metros encontré un aviso de la Alcaldía que decía que se estaba acondicionando la carretera Torondoy-Mucumpís a un costo de XXX bolívares. Salvados! íbamos por la ruta correcta. Pasamos un pequeño puente y comenzamos nuevamente a subir, luego de un rato me acordé ¿y qué pasó con El Jumangal?, lo pasé y ni me di cuenta, aunque me pareció ver una casita entre la vegetación. Asumo que El Jumangal es un sitio y no un caserío.

Seguimos subiendo hasta que se despejó la vía y en el kilómetro 12 apareció el extraordinario valle del Mucumpate. En la foto 7 se aprecia un derrumbe de parte de la montaña. Seguimos bordeando la montaña hasta que al kilómetro 13 divisamos por fin nuestra ansiada meta: ¡Mucumpís! (foto 9).

Todavía había que rodar por algunas subidas y bajadas no muy amigables, hasta unos cientos de metros antes de llegar al pueblo la carretera aun sigue difícil.

Cuando entramos al pueblo casi todo el mundo se nos quedaba viendo, me estacione a un lado de la Plaza Bolívar y desperté a Sebastián quien creía que habíamos llegado a Maracaibo, qué decepción para él!

Germán Montero Alcalá
Noviembre 2007.
 

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Ruta
La Toma Alta - Mucumpís

11
Km 0
Mesita Redonda, preparando la salida.
22
Km 0
Mesita Redonda, preparando la salida.
33
Km 0
Avisos indicando las rutas hacia El Páramo de Piedras
y la otra hacia El Alto de Tucaní
44
Km 1
Los primeros metros
 
55
Km 1
Aviso "Sector El Banco", 3750 msnm
66
Km 2
Encrucijada "Alto de Muchuntuy", "Alto Piedras Blancas".
77
Km 3
Encrucijada "Alto de Tucaní", "Alto de Piedras Blancas"
88
Km 4
Una pequeña altiplanicie
99
Km 5
Paisaje paramero
1010
Km 5
Paisaje paramero
1111
Km 5
Cuevas en el sector "Las Rancherías"
1212
Km 6
Llegando al Alto de Piedras Blancas
1313
Km 6
Frailejones cerca del Alto de Piedras Blancas
1414
Km 6
Llegando al Alto de Piedras Blancas. Pico Los Nevados.
1515
Km 6
Alto de Piedras Blancas 4300 msnm
1616
Km 7
Frailejones gigantes
1717
Km 7
Panorámica del Pico Los Nevados o Los Caracoles, 4700 m
1818
Km 7
Frailejones y chiruques
1919
Km 7
Raquel con el Pico Los Caracoles al fondo
2020
Km 7
Héctor, Raquel y baquianos almorzando
2121
Km 7
Frailejones
2222
Km 7
Frailejón chiruque
2323
Km 7
Llegando a la carretera
2424
Km 8
En la carretera para vehículos rústicos
2525
Km 9
Árboles "coloraditos"
2626
Km 12
Llegada al páramo de Los Romeros
2727
Km 12
Corrales de piedra en Los Romeros
2828
Km 12
Armando las carpas
2929
Km 12
Atardecer en Los Romeros
3030
Km 12
Lolo y Faustino preparando la cena
3131
Km 12
Casa de piedra en Los Romeros
3232
Km 13
En la ruta hacia Los Bordones
3333
Km 13
Vista de la carretera
3434
Km 15
Alto de Las Verdes
3535
Km 18
Germán grabando sus impresiones
3636
Km 20
Selva nublada
3737
Km 23
Cascada Las Lajas
3838
Km 23
Camino por recorrer desde Las Lajas
4039
Km 24
Tractor abandonado
4140
Km 27
Últimos kilómetros
4241
Km 29
La meta! Los Bordones
4342
Los viajeros
Germán, Raquel y Héctor
Recorrido La Toma Alta - Mucumpís (Los Bordones)

      Distancia: 29 Kilómetros
     
Altura Toma Alta: 3600 msnm
    
 Altura máxima:  4300 msnm (Alto Piedras Blancas)
     
Altura Los Bordones: 1800 msnm
     
Tiempo aproximado de viaje: 2 días (en bestia o a pie)
     
Camino / carretera:  Tierra.
    
 Viajeros:  Raquel Montero Hernández, Héctor Montero
      Alcalá y Germán Montero Alcalá.
     
Fecha travesía: 4 y 5 de enero 2009

 

 

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Ruta Camino Real de Torondoy, La Toma Alta - Mucumpís (29 km)
Del 03 al 06 de Enero 2009

Notas preliminares
Desde que empecé a interesarme por la historia, es decir, desde niño, quise experimentar algo de lo que los conquistadores españoles sintieron al explorar las tierras venezolanas. De especial interés es para mi el camino entre Mérida y el Lago de Maracaibo, cruzando los Andes. El Programa Andes Tropicales (PAT) me dio la oportunidad de vivir parte de esta experiencia. Me anoté en la ruta llamada Camino Real de Torondoy que va desde el un sitio llamado La Toma Alta hasta el pueblo de Mucumpís, atravesando el Páramo de Piedras Blancas en el Parque Nacional Sierra de La Culta en el estado Mérida.

Decidí hacer esta ruta en el mes de enero ya que siempre he pensado que este mes es el mejor para ir a los Andes ya que, en teoría, no es temporada de lluvias. Formé un equipo compuesto por mi hija Raquel (15 años) y mi hermano Héctor Montero Alcalá, de manera que fijamos la fecha se llegada a La Toma Alta el 3 de enero 2009.

Salimos de Maracaibo el 2 de enero rumbo a Jají, donde nos hospedaríamos en la posada Hacienda El Carmen, allí dejamos nuestro vehículo y al día siguiente nos trasladamos a la ciudad de Mérida,  gracias a la cortesía de Andrés Monzón. Después de realizar las últimas compras, almorzamos y a las 3 de la tarde nos recogió un personal del PAT quien nos llevó hasta Mitibibó, cerca del Observatorio Astrofísico próximo a Apartaderos.

Según lo establecido en el programa, para esta ruta la posada donde debimos pernoctar era la mucuposada "Agüita Azul", en La Toma Alta, sin embargo, por problemas de logística, nos quedamos en Mitibibó en la posada "El Trigal" atendidos por Irene y Venancio, a 3360 msnm. Pasar la noche en esta mucuposada fue muy agradable, compartimos con los otros huéspedes cuentos, anécdotas y la cena. El lugar es muy familiar, es una casa rural convertida en posada, charlábamos en la cocina mientras preparaban la cena, por supuesto, también durante y después de la comida.  Como a eso de las 8 de la noche, la señora Irene me pregunta que en qué cama íbamos a dormir, la habitación que nos habían asignado tenía 6 camas y nosotros éramos tres. Me extrañó la pregunta, ¿qué importancia tenía en qué cama dormiríamos?, fue cuando me dijo que debía saberlo para colocar debajo de las cobijas una botella de agua caliente de manera que la mantuviera a una temperatura agradable cuando nos fuéramos a acostar. Así fue, ¡y las botellas hicieron su trabajo!

Primera etapa: Mesita Redonda - Alto de Piedras Blancas - Páramo de Los Romeros
A eso de las ocho de la mañana dejamos Mitibibó y nos dirigimos hacia el "Kilómetro Cero" (N 08º 48,613'   W  70º 55,329' ), un lugar llamado Mesita Redonda a 3600 msnm, cerca de allí está la mucuposada "Agüita Azul", donde debíamos haber pernoctado originalmente. En Mesita Redonda está la casa de Daniel Toro, experimentado baquiano y que en 1964, junto a su padre fueron los primeros en alcanzar oficialmente la cumbre del pico Piedras Blancas o Misamán con 4740 msnm (1), siendo el quinto pico más alto del país. En la foto 1 detrás de Raquel y  Héctor, arreglando el caballo, está el Sr. Toro.
Nuestros baquianos eran 3, Asnaldo (llamado cariñosamente "Lolo"), José Luis y Diego. Ellos pueden verse acomodando la carga en la foto 2, Lolo es el más alto, Diego está a la derecha con la gorra roja y José Luis a la izquierda con franela azul.
Desde este punto también salen los que van por la llamada "Ruta Chaac", que va desde allí hasta Tucaní pasando por la laguna Barro Negro, Alto de Tucaní, El Oso, Los Curos, El Charal y Mesa Julia. Espero hacer esta ruta en mis próximas vacaciones.

Una de mis preocupaciones era cómo iría a estar mi cuerpo después de varias horas montado sobre un caballo, especialmente cuando jamás había cabalgado, por si acaso había incluido en mi equipaje una cremita para los dolores musculares, la buena noticia fue que ¡no tuve que usarla!.
Comenzamos el ascenso, siempre iba de último, iba tomando fotos y fotos montado en el caballo, yo no sé nada de caballos y necesitaba las dos manos para tomar las fotos, de manera que puse las riendas sobre el cuello del caballo, suponiendo que el caballo, dado que iba de último, sabía por donde tenía que ir, es decir, lo puse en "piloto automático", me desentendí de eso, estaba concentrado en las fotos, y el paisaje es tan noble que casi todas las fotos (modestia aparte) me quedaron muy bien. Durante el recorrido tomé 170 fotografías.

Desde el mismo punto de partida los frailejones fueron la vegetación más frecuente, y se va haciendo más y más pedregoso a medida que avanzábamos. El primer aviso que encontramos (foto 5) decía lo siguiente: Gobernación del Estado Mérida, Parque Nacional de Sierra de la Culata. Bienvenidos, Ruta Chaac, Sector El Banco, Altitud 3750 msnm". Esta parte del camino es común con la ruta Chaac.
El camino sigue subiendo y a menos de un kilómetro de El Banco, aparece la primera encrucijada (foto 6), ésta indica las vías hacia la Laguna El Perro por un lado y por el otro (izquierda) hacia la Laguna Carbonera, Alto Muchuntuy y Alto Piedras Blancas (N 08º 48,641'   W  70º 55,606'). Unos 600 metros más y llegamos a la bifurcación (foto 7) cuya vía derecha va hacia el Alto de Tucaní, Alto de La Cruz, Laguna de Los Patos, Alto de Muchuntuy y por la izquierda hacia el Alto de Piedras Blancas (N 08º 48,829'   W  70º 55,911').

Un par de kilómetros más y el camino entra hacia una especie de llanura (fotos 8, 9 y 10), rodeada de montañas que no parecieran ser tan altas, pero lo son. Me recordó mucho el altiplano peruano, los mismos colores y los mismos riachuelos que bajan y bajan para irse convirtiendo en los ríos que llegan hasta el Lago de Maracaibo. Por esta zona, según los baquianos, cae bastante nieve en los meses de julio y agosto.
Algunas de estos sectores tienen nombre como Tierrita Colorada y La Ranchería, nombres extraños que nadie sabe por qué se los pusieron. La foto 11 muestra una especie de cuevas en la montaña rocosa del sector La Ranchería (la foto 11 fue tomada en las siguientes coordenadas N 08º 49,380'   W  70º 56,022').
Las fotos 13 y 14 fueron tomadas cerca del punto más alto del camino, el Alto de Piedras Blancas, mostrando unas hermosas vistas de frailejones con el pico Los Nevados (Caracoles) al fondo. Desde hacía rato habíamos pasado la cota de los 4000 metros sobre el nivel del mar.
Subimos y subimos, los caballos conocían el camino, sabían exactamente dónde pisar para remontar los obstáculos de la vía. Me daba lástima con ellos, pero pensar que desde hacía miles de años los caballos, mulas y burros hacían estos trabajos de transporte, me tranquilizaba un poco, parecía como si no pesáramos nada. En una de esas uno de los baquianos, señalando a lo lejos, dice: ¡yeguas! ¡atención, los caballos se pueden alborotar!, me asustó un poco la cosa, pero no pasó nada, lo que si pasó fue que mi caballo se puso al lado del caballo de Héctor y empezaron a pelear, ¡con nosotros encima! La pericia de los baquianos hizo que se tranquilizaran, pero al menos, yo casi entré en pánico.

De repente nos encontramos en la cima, el Alto de Piedras Blancas (foto 15, N 08º 50,844'   W  70º 55,763') a 4310 msnm. Nos tomó algo menos de dos horas en llegar a este sitio desde donde se tiene la sensación de que se está a la misma altura de muchas cimas de las montañas que se ven en el horizonte, haciendo un paneo de 360 grados. Viento, mucho viento, tanto así que los baquianos nos solicitaron no quedarnos mucho tiempo allí ya que los caballos podían molestarse. Luego de las fotos de rigor, comenzamos el descenso.
Vimos desde mucho más cerca los altísimos frailejones (Coespeletia timotensis) (foto 16), según los baquianos, algunos de ellos tienen más de 200 años, y que le edad se sabe porque cada año hay una "muda" de hojas, las cuales al secarse forman parte de ese pseudo-tronco, de manera que cada año hay una nueva capa, en los más altos se han contado hasta 200 de esas capas.
A unos 600 metros del Alto, encontramos un lugar apropiado para hacer una parada y almorzar, así lo hicimos. El lugar es conocido como Mesitas del Alto (N 08º 50,853'   W  70º 55,937'), a 4200 msnm. La comida ya venía lista para comer, colocadas en bandejitas de aluminio, consistió en espagueti con pollo. Estaba un tanto fría, pero con hambre muchas cosas se perdonan. En la foto 20 aparece Héctor aguantando el frío, Raquel almorzando, y los baquianos al fondo también haciendo lo propio.
El lugar resultó ser un magnífico punto para tomar fotos, desde la 17 a la 21 fueron tomadas desde allí. Una de mis favoritas es la foto 17, que modestia aparte y esperando me perdonen el maracuchismo, no puedo sino decir: ¡qué molleja 'e foto!. Realmente son 3 fotos donde se muestra el pico Los Nevados o Los Caracoles, cuya cima está a 4700 msnm, siendo el octavo pico más alto de Venezuela, después del Toro y el León. Ojalá se impusiera el nombre de Los Caracoles, ya que Los Nevados me parece un nombre poco original, falto de imaginación. En la foto se ve el camino para autos rústicos, hacia la derecha, el zigzag en la ruta que va hacia Mifafí.

Después de almorzar y reposar unos minutos, seguimos el camino. Los baquianos nos sugirieron que hiciéramos esta parte a pie puesto que lo que seguía era un sendero muy empinado hacia abajo y podría ser peligroso. Así lo hicimos y caminamos hasta que encontramos la carretera para vehículos rústicos (N 08º 51,360'   W  70º 56,120'). Esta carretera viene desde Mifafí, donde se encuentra el Paraíso de los Cóndores y va por todo este páramo hasta Mucumpís. Como el 70% de todo el recorrido hasta Los Bordones lo hicimos por este carretera. Pasamos por unos tramos por los cuales a penas puedo creer que por allí pasen vehículos, especialmente recuerdo una curva en bajada que parece una cascada de piedras (foto 24), sin embargo lo hacen. El Sr. Vicente Montilla, natural de Mucuchíes y actual habitante de Mucumpís me dijo que él ha hecho el recorrido desde Los Bordones hasta Mucuchíes en 4 horas. Hay algunas partes fáciles, pero otra para expertos y con rústicos altos y potentes, es una buena ruta para los "jeeperos".
Ya por el kilómetro 8 empiezan a aparecer unos árboles no muy grandes llamados "coloraditos" (
Polylepis sericea) tronco retorcido y de color rojizo, de allí su nombre (foto 25).

A algo más de dos kilómetros después de entrar en la carretera, nos desviamos dejando a un lado la vía de rústicos para entrar en un sendero que nos llevaría al Páramo de los Romeros, sitio donde pernoctaríamos (N 08º 53,277'   W  70º 56,568', a unos 3700 metros de altura). Llegamos a eso de las tres de la tarde, terminamos nuestra primera jornada a caballo, a pesar de ser mi primera vez que me trasladaba sobre un animal, no tuve mayores problemas musculares, a Héctor si le molestó un poco, aunque la foto 26 tiene algo de "teatro".
El sitio me recordó un poco a los alrededores de Cusco en Perú, especialmente por las divisiones de piedra (foto 27) aunque por supuesto, aquí en Venezuela también las hay. Aun quedan por estos lares expertos en este tipo de construcciones, que han conservado la técnica que viene desde muchas generaciones hacia atrás, desde la época de los indígenas. La casa mostrada en la foto 31 es un buen ejemplo de esto, casi se confunde con las montañas, se podría decir que está adaptada al ambiente. Todas sus paredes son de piedras, colocadas unas sobre otras, aunque en la parte interior están frisadas. Esta casa y el lugar perteneció a una familia, casualmente de apellido Romero, con 18 hijos, dedicada a la agricultura y cría de ganado vacuno, para eso eran las divisiones de piedra. Muchas de los agricultores han dejado estos sitios por lugares de más fácil acceso. La casa es usada ahora por los baquianos que guían a las personas que, como nosotros, realizan esta travesía. Digo que casualmente la familia que habitaba la casa era Romero, porque el lugar no se llama así por ellos si no porque por allí hay muchas plantas de romero (rosmarinus officinalis).

Exploramos el lugar, muy bucólico, mucha paz y tranquilidad, perfecto para meditar. Lolo nos sugirió que armáramos la carpa en una de las habitaciones de la casa, ellos, los cinco baquianos, iban a dormir en unos colchones en la habitación grande que también servía de cocina. Vimos que el cielo estaba despejado y dado que ellos nos habían dicho que era poco probable que lloviera, nos animamos a armar la carpa a la intemperie (foto 28). Mientras estábamos en esos menesteres, unos baquianos buscaban leña en los alrededores, normalmente llevan dos cocinillas de gas, pero esta vez, por algún problema, trajeron sólo una, no siendo suficiente, y se tuvo que improvisar una fogata, la cual hicieron dentro de la habitación, y dado que no había chimenea el humo inundó todo el recinto, hasta llegar al punto en que era difícil mantenerse dentro, por lo menos a mi se me irritaban los ojos. No había luz eléctrica, la iluminación se hizo con una velita colocada en una de las ventanas (que no se podía abrir). La foto 30 muestra a Lolo y a Faustino preparando la cena, el lugar estaba bastante oscuro, se puede ver hacia la derecha de la foto, la mano de Héctor alumbrando con una linterna la fogata. La iluminación que se ve en la foto es por el flash de la cámara, en la ventana está la vela.
La cena consistió en sopa, arepas andinas con queso y carne de cordero, cortesía de José Luis. Raquel y Héctor de alguna forma pudieron comer dentro de la habitación, pero yo preferí comer afuera a pesar del frío. La comida estuvo buena, y con la barriga llena, nos quedamos un rato charlando con los baquianos y a eso de las 8 de la noche, sin más nada que hacer nos dispusimos a dormir.

No quería acostarme ya que era muy temprano, y siempre en los campamentos, dentro de las carpas el tiempo pasa demasiado lento, desesperante, interminable, infinito... Pero no había más nada que hacer y afuera hacía mucho, pero mucho frío. Nos habían dicho que la carpa era para tres personas, pero para mi que ¡era para dos!. Cada quien se había puesto sus abrigos, guantes, medias y demás para amortiguar las bajas temperaturas. Teníamos aislantes térmicos y sacos de dormir, después de mucho movimiento para el "acomodo", logramos llegar a una posición aceptable. Cuando ya estaba en estado estable y justo cuando cerré los ojos para dormir, Héctor dice: "Con tanto trapo encima, y metido en el saco de dormir, pareciera que estuviera con una camisa de fuerza". Puff, ¡para qué dijo eso!, me entró un ataque de claustrofobia. La carpa era muy pequeña, sentí el encerramiento cuando intenté sentarme y mi cabeza dio con el "techo" casi sin levantarme. Eran las nueve de la noche, sólo son unas nueve horas más para que salga el sol, pero no me pude engañar, nueve horas era demasiado tiempo. Para colmo estaba en el lado opuesto a la entrada, para salir tenía que despertar a Raquel y a Héctor. Se me ocurrió abrir el cierre (cremallera) del saco de dormir (sleeping bag). Ayudó algo, pero no fue suficiente. Al notar que dentro de la carpa la temperatura no era tan baja me animé a quitarme el grueso abrigo, al cual le encontré mejor utilidad como almohada. Pasa el tiempo lentamente, traté de pensar en cosas que me hicieran olvidar el encierro, traté de poner la mente en blanco, pero nada, la claustrofobia me seguía atormentando y cada vez más. De pronto me desperté, me había quedado dormido, pero al ver la hora, me desesperé otra vez, la una de la madrugada, cinco horas más, intenté dormir otra vez, pero ahora la situación se había agravado debido a la aparición repentina de ganas de orinar... quizás lo de este nuevo inconveniente no era si no una excusa para salir de la carpa. Nada, desperté a Raquel y a Héctor, quienes con muestras de molestia me dejaron que pasara como pude sobre ellos hasta salir de la carpa. Una vez fuera, el frío me dio una cachetada, los zapatos, unos de esos de explorador, los había dejado fuera metidos en una bolsa plástica por si llovía, las ganas de orinar aumentaron, el desespero fue mayor al no encontrar la bolsa, por fin la hallé y como pude me puse los botas sin amarrar los cordones, a unos pocos metros, liberé presión resolviendo este problema. No tenía sueño, pero si un frío bárbaro, mi nuevo plan era no entrar en la carpa hasta que sintiera necesidad de dormir, en algún momento tendría que darme sueño. Regresé a la carpa para buscar el abrigo y los guantes, de nuevo las protestas de mis compañeros de expedición. Ya equipado, abrigo con capucha, guantes y linterna, me dispuse a caminar de acá para allá. El cielo estaba despejado y completamente lleno de estrellas. Maravillado por el espectáculo estelar, estuve mirando la bóveda celeste un buen rato, observando las constelaciones como pocas veces es posible hacerlo, sobre todo viviendo en una ciudad. Orión, Osa Mayor, Tauro mostraban todos sus detalles. De pronto me acordé que que no tenía puesto los lentes (sufro de miopía leve), me los puse y el número de estrellas se triplicó. Hasta una estrella fugaz pasó frente a mi. Camina para acá, para allá, me senté un rato, nada que venía el sueño. Me dieron las dos de la mañana en ese plan y decidí entrar, quizás ahora si me duerma. Otra vez las quejas de Héctor y Raquel pero finalmente me dormí despertándome pasadas las 6 am.
 

Segunda etapa: Páramo de Los Romeros - Los Bordones (Mucumpís Alto)
A las 6:30 am Héctor y yo estábamos ya fuera de la carpa, hicimos nuestra rutina de lavado en una de las corrientes de agua que salen de la montaña, muy fría. Los baquianos estaban ya recogiendo y dispuestos a preparar el desayuno que consistió en arepas andinas con queso, huevo revuelto y café con leche.
Caminé un rato por los alrededores, y en una de esas lomas encontré un punto donde había señal para teléfono celular, pero sólo era en un espacio de unos cinco metros cuadrados. Tomé algunas fotografías y al regreso comenzamos a recoger todo para seguir con nuestro recorrido.

A las 9:00 am nos despedimos de Lolo, José Luis y Diego y seguimos con Faustino y Pedro, nuestra ruta hacia Los Bordones. El camino asciende algo menos de dos kilómetros hasta retomar la carretera Mifafí - Mucumpís. En una de esas curvas se ve el antiguo camino que sale desde un punto cercano a Los Bordones hasta que se une a la carretera nueva cerca del Páramo de Los Romeros. Éste parece ser el camino original de los españoles, me decepcionó un poco la cosa, ya que uno de mis objetivos era caminar por donde pasaron los conquistadores, pero bueno, fue así durante casi todo el recorrido, saber esto me sirvió de consuelo. Las fotos 32 y 33 muestran la carretera nueva, que, según los baquianos, se hizo hace más de 20 años.

El camino sigue subiendo hasta llegar al Alto de La Verde (N 08º 53,489'   W  70º 54,344'), a 3900 msnm. Me dijeron que cerca de allí hay una laguna llamada "La Verde", supongo que de allí el nombre. Eran las 10:30 am. Ahora era descender hasta nuestra meta. Sin novedad, continuamos por la carretera, a veces sobre los caballos, otras veces caminando. Nos entreteníamos con el paisaje, cuya vegetación iba cambiando poco a poco y los frailejones clásicos y chiruques se iban mezclando con plantas y arbustos verdes.

En el kilómetro 22 del recorrido (a 7 del Alto de La Verde), hicimos un alto para almorzar. El sitio es llamado Agua Fría (N 08º 53,642'   W  70º 57,168') a unos 2800 msnm. Los frailejones ya habían desaparecido. El almuerzo consistió en unas arepas andinas con un grueso pedazo de queso, igualmente andino. Para "rodar" un sabroso jugo de guanábana.

El tiempo de almuerzo fue breve, quizás por el deseo de llegar a nuestra meta lo antes posible. La vegetación se tornó exuberante, realmente selvática, los caballos caminaban, pero de vez en cuando se orillaban para morder alguna planta que le pareciera apetitosa, pasó muchas veces. En ocasiones se se acercaban mucho hacia el lado del precipicio, situación algo espeluznante, ¡especialmente para alguien que se monta por primera vez a caballo!

A menos de dos kilómetros Agua Fría, nos encontramos con una cascadita que cae por una especie de escalera de piedra (foto 37), se trata de la Cascada Las Lajas (N 08º 56,057'   W  70º 57,374', a 2600 msnm) , por el tipo de piedra que por allí abunda. Desde allí se ve, a lo lejos, la carretera que se pierde por la montaña y que aun falta por recorrer (foto 38).

El camino mejora un poco, especialmente para el paso de vehículos rústicos, sin embargo, de vez en cuando aparecen algunas cascaditas que lo atraviesan. Estos son puntos difíciles de pasar, aun para jeeps, hay que saber manejar en este tipo de terreno para no quedarse atascado. En esta carretera han trabajado mucha gente del lugar. Hace unos años trajeron un tractor (foto 39) en muy buenas condiciones para arreglar la carretera, a éste se le descompuso la bomba de agua, y mientras llegaba el repuesto pasaron unos cuantos días, lo que aprovecharon algunas personas inescrupulosas para desvalijarlo. Cuando finalmente llegó el repuesto, ya el tractor estaba inservible. La vegetación lo está cubriendo, y por ahora se ve como un triste monumento al egoísmo y a la falta de consideración hacia la comunidad. Un poco más adelante está el sector Los Balconcitos.

Ya en los kilómetros finales se comienzan a ver las plantaciones de vegetales y las casas de campesinos. Alguna de las cuales cuentan con fluido eléctrico. Unas subidas y bajadas más y después de una curva vemos la posada Los Bordones y a las 4 pm ¡llegamos a la meta!

Notas finales. Los Bordones y Mucumpís.
El recorrido terminó en la mucuposada Los Bordones, atendida y administrada por Inés y Vicente Molina. Al igual que la posada El Trigal en Mitibibó, la sensación que se siente es que uno está en una casa de familia donde uno ha sido invitado. Y prácticamente así es. Después de presentarnos y acomodar nuestras cosas en las habitaciones, conversamos un rato con Inés, saboreando un cafecito con el más puro sabor casero de los Andes. Le contamos algunas de las vivencias del recorrido y le hicimos muchas preguntas sobre Mucumpís y la posada. Luego de ducharnos, pasamos a la cocina y siguió nuestra conversación mientras ella preparaba la cena.  Le hablé sobre mi página dedicada a los pueblos y caseríos de Venezuela y me preguntó si yo era la persona que había publicado en Internet algo sobre Mucumpís donde mencionaba que un niñito (mi hijo Sebastián, para entonces 5 años) decía que se iba a morir por ir con su papá por esa carretera con grandes precipicios. Le dije que así era y se puso muy contenta de tener al autor de esa historia en su posada. Luego llegó Vicente, su esposo. Seguimos conversando todos, llegó la hora de la comer y cenamos juntos. Vicente nos contó muchas cosas sobre Mucumpís y la ruta hasta Mifafí, algunas de las cuales las he agregado en la reseña.
Nos levantamos a eso de las 7 am, y a las 8 ya estábamos en la mesa donde Inés nos sorprendió con un muy suculento desayuno (foto 44), compuesto por carne desmechada, caraotas negras, huevo revuelto y cuajadita recién hecha por la propia Inés. Detrás de Héctor, en la misma foto, se ve la prensa que usa nuestra anfitriona para hacer los quesos, que luego los coloca sobre el horno de la cocina para ahumarlos (hacer click en la foto 45 para ver a Inés, su sobrina Daisy y el horno de leña). También nos mostró la técnica para hacer "cuajadas", fue un desayuno, además de nutritivo, didáctico.
Luego hicimos un pequeño recorrido por los alrededores de la posada, que sirvió para "bajar" el desayuno. Vimos el tanque australiano que surte de agua a la zona, las moras silvestres, plantaciones de apio, y unas vistas increíbles de las montañas que rodean el sitio.
Después, Vicente nos transportó en su camioneta hasta Mucumpís, a unos tres kilómetros de allí y luego seguimos por la misma carretera por la cual pasé con Samuel y Sebastián en septiembre 2007, y ¡por donde nunca pensé volver a pasar!. Seguimos el viaje hasta Torondoy y finalmente llegamos a Caja Seca, lo que puso punto final a los servicios contratados.
Fue una tremenda experiencia, me he animado a seguir haciendo las otras rutas que ofrece Andes Tropicales, para mis próximas vacaciones.

Germán Montero Alcalá
Febrero 2009

 

Agradecimientos
El equipo de viajeros quiere agradecer a Irene y Venancio de la mucuposada El Trigal en Mitibibó, a Inés  Vicente de la mucuposada Los Bordones en Mucumpís Alto. A los baquianos Asnaldo (Lolo), José Luis, Diego, Faustino y Pedro. A Andrés Monzón de la posada Hacienda El Carmen en Jají. Todos contribuyeron a que esta ruta fuera toda una experiencia llena de aprendizaje y diversión.

Referencias
1. SILVA LEÓN, Gustavo. Los picos más altos del estado Mérida-Venezuela. Revista Geográfica de Venezuela, Vol. 42 (1), Caracas 2001, p. 4.

 

4343
Mucuposada Los Bordones
 
4444
Héctor y Raquel desayunando.
Detrás la prensa para hacer quesos
4545
Inés con sus quesos ahumados
(hacer click para ver la foto completa)
4646
Raquel, Daisy, Inés, Vicente y Germán
 

 

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