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Descripción
Chiguará es uno de los pueblos que más me ha gustado de la zona de la cuenca
media Chama y lo que más me llamó la atención fue el extraordinario estado
en que se encuentran muchas de las casas en los alrededores de la plaza
Bolívar (fotos 3 a 6). Tenía la intención de colocar más fotos de estas
hermosas casas muy bien mantenidas y de techos de tejas pero no o hice por
razones de espacio. La carnicería de la foto 6 es realmente una joya,
típicamente andina, el letrero pintado con grandes letras en la pared
exterior dice: "Carnicería Los Morochos. Carnes de primera. Res, cochino,
pollo. Traídas de Santa Bárbara del Zulia".
La iglesia, dedicada a San Antonio (foto 1) es bastante grande y estaba
siendo objeto para el momento de mi visita (febrero 2008) de un
mantenimiento general, me parece que seleccionaron muy bien los colores de
las pinturas, el blanco con bordes dorado oscuro le queda muy bien. Bastante
alto, a la mitad de la torre central, hay una figura del santo patrono con
el Niño Jesús, también restaurada y que una de las señoras que cuida el
templo, con mucho orgullo me invitó a verla. Sobre la puerta principal, en
el frontispicio, hay una inscripción que dice 1928, asumo que ese fue
el año en que se concluyó su construcción. En una de las paredes externas
hay una placa que dice "Esta es la Casa de Dios y la Puerta del Cielo y
será llamada La Casa de Dios. Gen. 28.17. Recuerdo de la bendición del
templo, reedificado del 15-10-56 al 31-5-60. Chiguará, 13-6-1960".
La plaza Bolívar está llena de vegetación, grandes árboles, arbustos
ornamentales, recomendaría un poco más de flores para darle más colorido. El
Libertador está representado en un pequeño busto, en cuya base hay una placa
que dice "La Junta Comunal al Padre de La Patria. Chiguará, 25-8-68".
Y olvidaba decir que las calles de las zonas aledañas a la plaza Bolívar son
de de piedra en semejanza a la época colonial, son completamente achatadas,
con secciones de cemento de manera que no causan molestia al pasar en
vehículo por ellas.
Desde la entrada al pueblo se siente la presencia del parque temático La
Montaña de los Sueños, el cual visité en 2003, puedo recomendarlo. Pero
me pasó lo que seguramente le pasa a muchos, no visité al pueblo. Creo que
sería un buen complemento al paseo, se puede llegar a media mañana y luego
al mediodía ir al parque. Dada la cantidad de personas que el parque atrae y
lo interesante del pueblo que pienso que Chiguará tiene un gran potencial
turístico aun no explotado.
Algo de historia
En la plaza Bolívar hay un cartel que dice: "Nuestra historia. Chiguará
en sus orígenes (S. XV) estuvo habitada por indígenas chiguaráes agrupados a
orillas del Chama y dedicados a la agricultura. Los españoles a su llegada
los organizan en grupos y permanecen bajo su tutela hasta el momento en que
les fue concedida la propiedad de la tierra y la formación del pueblo en
torno a la iglesia y plaza".
El historiador Julio César Salas en su libro Tierra Firme,
publicado por primera vez en 1918, dice sobre Chiguará: "Al hablar de la
tribu de los Jajíes, poblada en la Mesa de Salazar, no olvidamos decir que
el territorio antiguo de esta tribu fué dado en compensación á los vecinos a
quienes se tomaron sus tierras para darlas á los indios en su nuevo asiento.
Ahora bién, el norte de Lagunillas y en las estribaciones de la cordillera
hacia la tierra llana del lago de Maracaibo moraban, como se ha dicho, los
indios mansos de Sabana Larga, quienes antes de ser dispersados por los
motilones formaron una sola reducción con la tribu también dócil de los
Chiguaráes, que fueron incorporados á aquellos de orden de la Audiencia
en 1619 por D. Alonso Vázquez de Cisneros, quizá para que aumentando el
núcleo se pudiesen oponer mejor á las depredaciones de los motilones,
quiriquires y güigüires que para aquella fecha andaban alzados; cuya unión
no cimentó por motivo de la diferente lengua que hablaban Sabaneros y
Chiguaráes, causa de disputas y aun muertes, lo cual obligó á la
Audiencia disponer se trasladasen los Chiguaráes á su primitivo asiento, se
les fijasen resguardos y se erigiese de nuevo su doctrina ó pueblo;
disposición cometida á D. Juan Modesto de Meler, y ejecutada por él habiendo
procedido la compra del territorio, que ya estaba en manos extrañas,
adquisición hecha á favor de los indígenas por Juan Fernández de Rosas
encomendero de los Chiguaráes en 1655. En 1657 á trece de noviembre D. Diego
de Baños y Sotomayor (abuelo materno del historiador D. José de Oviedo y
Baños), oídor de la Audiencia del Nuevo Reino y visitador de éste y otros
partidos, expidió los títulos de resguardos á la nueva comunidad, mandó a
ensanchar una ermita que ya existía y levantar el poblado, cometiendo la
ejecución de todo al encomendero Francisco Fernández de Rosas quien debía
suministrar á los indios cabalgaduras y bueyes para el acarreo de materiales
y maderas y las herramientas necesarias para el caso, encomendándole como
capitán poblador, repartiese el área y diese los demás pasos para la
fundación, reservándose Sotomayor proveer cura para que evangelizase los
naturales del pueblo, que se denominó San Antonio de Chiguará, fundado en el
mismo sitio donde aun permanece". (1) La cita es larga, pero me
pareció importante dado lo detallado de la explicación y difícil de
encontrar este libro de J. C. Salas. La Sabana a la que se refiere este
texto, es hoy una aldea del mismo nombre ubicada al norte de La Trampa en la
vía que va hasta La Azulita. Espero visitarla próximamente.
Según un trabajo de Roberto Lizarralde, El castigo de los indios
chiguaráes (2), hubo un evento en 1735 que casi destruyó a
Chiguará y cuyo principal protagonista fue Juan Jospeh de Valderrama y Haro,
para entonces gobernador de la provincia de Maracaibo. El asunto fue que en
uno de sus viajes, fue atacado por unos indios barí (motilones), pero según
él gracias a la ayuda de chiguaráes, lo que demostraba que estos dos grupos
mantenían muy buenas relaciones, y que como los barí eran enemigos de los
españoles, los chiguaráes debían ser severamente castigados. Valderrama tomó
la justicia por sí mismo y capturó al Cacique y Teniente de los chiguaráes,
los enjuició y encntrándolos culpables los condenó a morir ahorcados. Pero
no contento con eso, prácticamente destruyó al pueblo, trasladó a algunos
indios con sus familias a La Grita y a Lagunillas, derribó casas y la
iglesia, expulsó al cura y repartió los ornamentos a otras iglesias, entre
otras terribles acciones. Finalmente, la Audiencia de Santa Fe dada la
barbarie cometida por el gobernador de Maracaibo, le ordenó que
inmediatamente y sin dilación reconstruyera el pueblo en el mismo sitio
donde estaba, la iglesia, devolviera todo los que había sido substraído de
Chiguará y a dejar sin efecto la condena a muerte del Cacique y el Teniente.
Nunca se supo si fueron ejecutados o no y si Valderrama finalmente hizo todo
lo que la Audiencia le ordenó, en aquellos tiempos era muy difícil hacerle
seguimiento a las decisiones de los organismos encargados de la justicia. El
artículo de Lizarralde busca demostrar que los chiguaráes y los motilones no
sólo mantenían relaciones sino que además eran amistosas. Como se sabe, la
región barí en aquella época llegaba hasta el sur del Lago de Maracaibo, por
el área de donde se encuentra hoy El Vigía. El autor también nos recuerda
que tanto los barí como los chiguaráes hablaban lenguas de la misma familia
chibcha.
Toponimia
Toma el nombre de lsus antiguos pobladores, los indios Chiguaráes. Según
Tulio Chiossone Chiguará significa "gente" o "gente de agua" (3).
Para llegar allí
Por la autopista Mérida - El Vigía, a 45 kilómetros de Mérida y a 26 de El
Vigía está la entrada al pueblo, desde allí son unos 6 kilómetros más por
muy buena carretera.
Ubicación
08º 29,360' N, 71º 32,307' (En la iglesia)
Altura
970 msnm
Fecha de fotos
03.02. 2008
Referencias
(1) SALAS, Julio César. Tierra Firme (Venezuela y Colombia), Estudios
sobre Etnología e Historia. Universidad de Los Andes, Mérida, 1971 p.
151.
(2) LIZARRALDE, Roberto. El castigo de los indios chiguaráes. Boletín
Antropológico. Año 23, Nº 65, Sept-Dic 2005, Universidad de Los Andes,
Mérida. pp. 377-386
(3) CHIOSSONE, Tulio. Diccionario Toponímico de Venezuela. Monte
Ávila Editores, Caracas 1991, p. 137.
Germán Montero Alcalá
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