| Tupure | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Regreso a la página Falcón La Guinea Ruta Bariro - Tupure (fotos) Ruta Bariro - Tupure (Reseña) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| Casas techos de teja | Puesto Policial | Casa de barro | Casa de barro | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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7 7 |
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| Empalizada | Casa al pie de la colina | Vista parcial | Iglesia | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| Escena cotidiana | ¡Esas sí son arepas! | Esperando el cafecito | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Altura En la misma parroquia
(Avaria, Municipio Democracia) |
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| Casas | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Toponimia Para
llegar allí
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Recorrido Bariro (El Saladillo) - Tupure (58 Km) 30 de Enero 2010 Notas preliminares El punto cero de esta ruta en realidad está a unos 12 Km al sureste de Bariro, en el sitio llamado El Saladillo o a unos 10 Km al noroeste de Guajiro. Preferí llamar a esta Ruta Bariro - Tupure ya que Bariro es un nombre más conocido. En junio 2009 llegué con mi amiga Lesbia Olivera (nativa de la zona) al sitio de El Saladillo con la idea de incursionar un poco por la vía que va hacia Tupure. Preguntamos a uno de los lugareños y éste nos dijo, para ir hasta allá se necesita un vehículo rústico más fuerte y más alto, con esa camioneta no llegan. Con esa sentencia tan contundente, no me quedó más que devolverme y planear el viaje para otra oportunidad. El papá de Lesbia, Francisco "Chico" Olivera, gentilmente se ofreció a servirnos como guía y mi amigo Karl "Tito" Krohn aceptó gustosamente la invitación para hacer esta ruta en su jeep. Además de Lesbia, se integró al grupo su hermana Amelia, y con el grupo así formado, decidimos emprender nuestro viaje para el 30 de enero 2010.
El recorrido Yo tenía mucha expectativa con respecto a Tupure, pueblo al que sólo se lo había escuchado a los jeeperos (los entusiastas de los vehículos de doble tracción). Existen varias rutas para llegar allí. Hay una que va desde la carretera Falcón - Zulia, cuya entrada está a unos 7 Km al noreste de Dabajuro (vía Coro), en un sector llamado "Los Chucos", desde allí son 44 Km hasta Tupure. Hay otra desde Pedregal (57 Km aprox.) por carretera de tierra. Esta vez salimos desde El Saladillo vía La Guinea y regresar por La Unión, así no haríamos el recorrido por el mismo sitio y conoceríamos más lugares. A pesar de que la carretera es de tierra, los 10 Km hasta Tupurito (N10º 41.742' W 70º 36.519') fueron fáciles. Estábamos en plena época de sequía y sin embargo vimos muchos lugares que los artistas de la fotografía podrían sacarle mucho provecho, yo no soy uno de ellos, ¡pero la foto 1 fue un intento!. Tupurito (foto 2) es un pueblito que se ve organizado, tiene su buena escuela y su iglesia. Pasamos por la unidad educativa y tuvimos la suerte de encontrarnos con una de las maestras, Laila Colina, quien muy amablemente nos suministró algunos datos sobre el lugar. Tomamos las fotos y seguimos nuestro camino.
A partir de Tupurito la carretera se estrecha
para convertirse en una vía de penetración rural (fotos 3 y
4). A
los 15 Km hicimos un alto para estirar las piernas y saborear mejor el
paseo. Encontré a la orilla del camino un planta extraña (foto 5),
al menos para mi, Lesbia me dijo que se llama "buche", hay muchos por
toda la región, y que de allí viene el nombre del municipio Buchivacoa.
Según Adolfo Salazar-Quijada, el nombre científico es Cactus caesius,
también llamado pichigüey (1). La planta es originaria del norte
de Venezuela y Colombia. Es de la familia de los Melocactus, que
en griego significa "cactus manzana". Me comenta Lesbia que la
frutilla se come y que de la planta completa se hace un dulce en forma
de conserva. Un poco más adelante la carretera seguía como por el cauce de un río, ¡supongo que es intransitable en época de lluvia!. Me gustaron mucho las formaciones de tierra, las paredes del cauce, con árboles tan en la orilla que muchas de sus raíces estaban en el aire. Pareciera que es obra del agua de lluvia. Leyendo el libro El Reino de las Espinas, de José Lira Barboza me enteré que a estas paredes socavadas se les llama cárcavas (fotos 7 y 8). Es un lugar extraño, solitario, exótico. Da una sensación poco usual, es parte de lo que me gusta de esta actividad exploratoria, ¿cómo será ir a pie en solitario por allí?, terminé de pensar eso y apareció un señor mayor que lo estaba haciendo, venía a pie desde La Guinea, lejísimo, aunque cuando lo vimos ya esta pidiendo una cola que lo llevara a Bariro (meses después me enteré que el caminante falleció, que Dios lo tenga en su Gloria). Esto me recuerda la vez que venía del pueblo de La Mata cerca de Escuque (Trujillo) y veo a unos niños que venían de la escuela y que estaban pidiendo cola, los llevé y les dije con este paisaje tan bonito y este clima tan sabroso, ¡ustedes prefieren ir en carro que caminando!, yo tengo muchas ganas de seguir a pie. Me miraron con extrañeza y respondieron sí, ¡pero nosotros nos lo calamos todos los días!, una vez más se comprueba que ¡todo es relativo!. En las mismas cárcavas vimos como un polvillo blanco en el suelo y es las paredes, me dijeron los Olivera, eso es salitre, pruébalo para que veas que es salado. Efectivamente así fue, yo pensé que era cal (foto 9). Seguimos transitando por el cauce, a los pocos metros lo dejamos y comenzamos de nuevo el camino normal. De pronto, en una subida, el jeep comenzó a fallar, Chico y Tito aparecen en la foto 10 investigando la causa de la falla y resultó ser un pequeño tornillo que faltaba en la bomba de gasolina. Mientras, los demás aprovechamos la parada para estirar las piernas y explorar un poco (fotos 11 y 12). Sin novedad seguimos unos kilómetros más hasta que al llegar al kilómetro 26 nos topamos con el primer reto, no era tan terrible, pero mi EcoSport, aun siendo 4x4, por allí no pasa (foto 13), se necesita altura para sortear las piedras y los desniveles. La imagen de la foto no muestra la verdadera dificultad del camino. Tito logró pasar bien el jeep y de allí en adelante nos adentramos en un bosque de cujíes, en algunas partes íbamos como por túneles (foto 14), parecía un lugar de cuentos de hadas, casi no me hubiera extrañado encontrar por allí un unicornio o una arpía diabólica. De vez en cuando aparecían claros donde se podían ver las montañas a lo lejos y plantas exóticas como la de la cocuiza (furcraea humboldtiana, también llamada sisal) de la foto 15. Al kilómetro 38 llegamos a un sector llamado La Peña, allí nos encontramos con una casona extraordinaria (foto 16), de arquitectura clásica con techos de tejas. Imponente, solitaria, misteriosa. Un tanto descuidada y con cactus nacidos en el techo hacen recordar a las casas de las haciendas que se veían en la famosa serie El Zorro, o mejor aun, como las descritas por Rómulo Gallegos en su Doña Bárbara. Hicimos un alto para darle una mejor mirada a esta construcción (foto 17), sentía estar en "medio de la nada". Tito y Chico aparecen en la foto 18 observando la casa y comentando sobre el lugar. Como siempre digo, lo mejor para conocer un camino es ir a pie, lástima que hay que invertir tanto tiempo, pero para saborear el viaje hay que ver los detalles, sentir la temperatura, percibir los aromas del lugar. Por ahora tengo que conformarme con ir en vehículo, dejando pasar muchos de estas particularidades. ¡No todo se puede!, trato de mantener un equilibrio entre cantidad y calidad. Uno de esos detalles que pude captar fue la hermosa flor del cactus de la foto 19. El camino sigue y sigue (foto 21), para alguien poco romántico el paisaje podría parecer monótono, pero como dije hay que estar atento, esto es un paraíso para los fotógrafos de la naturaleza. Como muestra, los árboles de la foto 20, que parecen como un ejército de gigantes, ¡Don Quijote seguro se hubiera divertido mucho por aquí!.
Nuestro próximo punto de control era
La
Guinea, al kilómetro 38 nos encontramos con unas tres casas separadas
unos 100 metros entre sí, pensábamos que era La Guinea, pero unos
lugareños me dijeron que no, que estaba un poco más adelante, ese sector
se llama La Mira Cuando les pregunté por Tupure nos dijeron ¡ufff,
todavía falta bastante! Me extrañó porque en el mapa no se veía tan
lejos. Nos resultó interesante una de las casas hecha de barro y sin
"friso" y con su aparato de aire acondicionado y ¡nuevecito! (foto
22). Así llegamos a la pequeña aldea de La Guinea (foto 25), sólo un puñado de casas, y aunque pareciera estar en el medio de la nada, ¡tiene su servicio eléctrico!. La Guinea, a 45 kilómetros de nuestro punto de partida se encuentra en las siguientes coordenadas N 10º 46.131' W 70º 26.841'. Aunque se veía que las casas estaban habitadas no vimos a nadie por allí, tomamos algunas fotos y seguimos nuestro camino. Me causó cierta impresión un cráneo de vaca con un solo cacho colocado en una de las estacas de la cerca de alambre de púas (foto 26), era ¿un espantapájaros?, ¿un espantaforasteros? o ¿simplemente un adorno que alguien colocó allí?. Es una práctica común que en estos caminos rurales existan puertas, normalmente hechas de alambre de púas (foto 27) por aquí llamadas brochas, se utilizan para que los animales no se dispersen por otras tierras. Pasamos por muchas de estas brochas, hay que bajarse, abrirlas y luego cerrarlas. Según el mapa Tupure no se veía muy lejos, pero saliendo del pueblo vimos a un lugareño al que le preguntamos si Tupure estaba cerca y nos dijo, ¡todavía faaaalta! pero delen que van bien. Nos tranquilizó un poco, aunque por el GPS veíamos que nos estábamos acercando, y sin embargo tardamos como una hora más en llegar. A unos 7 kilómetros de La Guinea nos encontramos con el paso más difícil del recorrido (fotos 28 y 29). Nos bajamos para estudiar la estrategia de paso, Chico le daba indicaciones a Tito mientras yo le tomaba algunas fotos. La dificultad es mayor de lo que se muestra en las fotografías, normalmente pasa así. Ese paso en tiempo de lluvia debe ser muy difícil. Ya llegando, el paisaje se tornó muy pedregoso, con grandes rocas a los lados del camino (fotos 30, 31 y 32), hubo una de ellas que se me pareció a la cabeza de un dinosaurio o de una tortuga gigante (foto31). Un poco más y finalmente ¡Tupure!.
De Tupure a El Saladillo De allí en adelante seguimos a oscuras, bueno, sólo con las luces del jeep de Tito. No pude tomar fotos ni las coordenadas de ningún punto. Y aunque tenía mucha confianza en nuestro guía, de vez en cuando le "echaba una miradita" al GPS para ver cuán lejos estábamos de Tupurito y si en realidad íbamos por buen camino, ¡no estaba de más!. Llegamos al sector Quebrada Abajo para luego atravesar varias quebradas secas o ríos estacionarios, hasta que por fin llegamos a Tupurito y nuevamente a El Saladillo.
Germán Montero Alcalá
Agradecimientos
Referencias |