Recorrido Exploratorio

San Pedro (Lara)

(04.12.2005)

Regreso página inicial

Trujillo: Agua Viva, Valerita, Sabana Grande de Monay, El Batatillo.
Lara: San Pedro

El día 24 de noviembre 2005 se cumplió una de mis más importantes metas desde el punto de vista de este hobby de “coleccionar pueblos”: la entrega de mi nueva camioneta Eco Sport 4x4 modelo 2006. Por supuesto hay vehículos mejores, pero hasta allí me alcanzó el presupuesto.

 

Después de llevar dos años rodando por vías rurales en un Daewoo Lanos 1998, el avance en transporte es evidente. Mi auto fue bastante fiel, sufrió mucho pero tuvimos muchas aventuras juntos. Llegó la hora de su jubilación (retiro), y lo hace con todos los honores.

 

Pues bien, por diversas causas no pude probar mi nueva máquina sino hasta el domingo 4 de diciembre 2005 y eso a partir de las 9:30 am. Tenía el handicap adicional de tener como compañeros de viaje a mis tres niños: Raquel (12 años), Samuel (8 años) y Sebastián (4 años). Raquel estaba relativamente fácil de controlar ya que ella se aisló en su mundo con su discman, Samuel al menos le gusta la aventura y estaba dispuesto a ayudar con la fotografía y la bitácora. El verdadero reto era Sebastián. Inquieto niño en plena fase de la preguntadera y a pesar de su creciente vocabulario parecía sólo saber conjugar el verbo “querer” en primera persona del indicativo.

 

Con todo esto en contra, las ganas de “matar la fiebre” y probar mi nueva camioneta 4x4, tuvieron más peso y con los muchachos ya embarcados, nos dispusimos a dar nuestro maiden trip. Debo confesar que aun saliendo del garaje no sabía hacia dónde íbamos. Luego se me ocurrió ir a San Pedro en el estado Lara. En diciembre 2003 ya había pasado por allí (en el Lanos) con Samuel y Raquel, habíamos tomamos algunas fotos pero lamentablemente se dañaron y dado que distaba a unas 3 horas de viaje, y el camino hasta allá tenía unas curvas pronunciadas subiendo una montaña, me pareció un buen destino.

 

Germán y Sebastián saliendo para San Pedro, frente a Villa Esperanto (residencia de los Montero) en Maracaibo a las 9:30 am. Sebastián, como es usual, bravo por cualquier nimiedad

 

Llegamos a Agua Viva sin ningún contratiempo como a la 01:30 pm, intentamos comer algo de almuerzo, paramos en la estación de servicio PDV, hay allí una especie de snack bar o cafetería, pero sólo vendían para comer empanadas y pastelitos, no muy apetitosos para un almuerzo. Todo lo demás eran “chucherías”. Al lado está el tradicional restaurant de toda la vida, pero acordándome que hacía un par de años almorzamos allí, y no es que era malo, pero se tardaron mucho, preferí almorzar con algunos piscolabis, de manera que la orden para los niños fue: “muchachos, cada quien tiene derecho a una chuchería y un refresco (gaseosa). Para todos fue fácil, menos para Sebastián, que como siempre, cuando hay alguna variedad de algo tarda muchísimo en decidir, finalmente la presión de todos lo hizo tomar una Pepsi y una galleta de chocolate, la cual se la compré con cierto recelo ya que temía un desastre en mi carro nuevo.

Por cierto, el sitio este es bastante caro, sólo compro allí por necesidad. Es un lugar bastante céntrico como para tener la excusa de flete alto por “lugar remoto”. Un McDonald’s aquí o cualquier otra franquicia por el estilo sería una idea magnífica.

 

Resuelto el asunto del almuerzo seguimos nuestro periplo (otro cantar hubiese sido con una mamá, ya que la sopa, la ensalada y la comida sana sería lo seguro, con un retraso de, siendo optimista, una hora).

Regresamos hacia la alcabala de la Guardia Nacional y tomamos la vía de la derecha. Comenzamos a subir inmediatamente, a los pocos kilómetros vemos una espectacular vista del Embalse de Agua Viva, encontré un lugar para detenerme al lado del precipicio, accioné las luces de emergencia, y a los pocos segundos se acercaron dos pares de policías en sendas motocicletas para averiguar cuál era el problema, “no hay problemas, es que somos turistas y queremos tomar unas fotos al embalse…, gracias!”, le dije a los gendarmes. Sin bajarnos de la camioneta, tomé las primeras fotos panorámicas.

 

Panorámica del Embalse de Agua Viva, desde la carretera que va desde Agua Viva a Valerita

 
Continuamos con la idea de encontrarnos con el pueblo de Aguas Calientes, sin embargo, a pesar de estar atentos, parece que lo pasamos de largo porque con quien nos encontramos fue con Valerita. En esta zona de Agua Viva, que se extiende hasta más allá de Santa Apolonia en el estado Mérida, hay muchos manantiales de aguas termales, de allí los nombre como Agua Viva y Aguas Calientes. Por cierto, parece haber dos Aguas Calientes, una está a unos pocos kilómetros antes de llegar a Agua Viva viniendo desde San Juan, allí estuve en Enero 2005. Quería comprobar la existencia de la otra Aguas Calientes tan cerca la una de la otra. En par de conversaciones con el personal de la estación de servicio PDV de Agua Viva no me quedó muy claro si estaba en lo cierto de la existencia de estas dos poblaciones homónimas. Será para una próxima vez.

Valerita me decepcionó un poco, había escuchado hablar de ella, y pensaba que era un pueblo más grande y organizado. No encontré mucho que ver, el dispensario parece bastante nuevo, hay una pequeña capilla y casas por aquí y por allá. El pueblo está a 20 kilómetros de Agua Viva.
 

Ambulatorio de Valerita
Foto: Samuel Montero

Capilla (Valerita)
Foto: Samuel Montero

Regresamos a la carretera, seguimos subiendo, a 9 kilómetros más arriba se halla el pueblo de Sabana Grande de Monay. La actividad principal es la agricultura, la verdad que el nombre parece bien puesto ya que éste descansa en una sabana aunque no tan grande, si suficiente como para ver grandes espacios abiertos. Lo más relevante en cuanto a construcción es la iglesia. En la entrada hay una ruinas de lo que fue una “rueda” de parque de diversiones, ahora convertida en hierros oxidados.
 

Iglesia de Sabana Grande de Monay
Foto: Samuel Montero

Vista del pueblo (Sabana Grande de Monay)
Foto: Samuel Montero

Once kilómetros más adelante está el pueblo de San Antonio, le debo otra visita porque no le tomamos fotos, de allí sale la carretera que llega a Monay, Flor de Patria, Pampán y Pampanito.

 

A unos 5 kilómetros de San Antonio nos encontramos con otro pueblo llamado El Batatillo, no es un pueblo muy bonito que se diga, me da la impresión que se formó muy desordenadamente, alguien se mudó allí, luego otro y otro y otro y cada quien hizo su casa como pudo y donde pudo. Las calles son muy irregulares, nos internamos y encontramos una plaza con una estación policial al fondo, tomamos unas fotos y al tratar de regresar a la carretera me perdí. Muchas personas se nos quedaban viendo, no me extrañó porque siempre ocurre con los “forasteros” en este tipo de pueblos. Vi a unos muchachos, bajé la ventana y les pregunté por la salida a la carretera, muy cordialmente nos indicaron la vía, y cuando ya nos alejábamos escuché a uno decir: ¿”viste cómo tienen el dinero allí?”, se referían a escasos siete mil bolívares que había dejado puesto sobre el cenicero de la camioneta. Caí en cuenta de que la gente por aquí nos veía como unos “magnates”. Hay que tener cuidado.
 

Plaza de El Batatillo
Foto: Samuel Montero

Cervecería El Batatillo
Foto: Samuel Montero

 

A 29 kilómetros de San Antonio se encentra un peaje (Bs 200) y más adelante la frontera con el Estado Lara. La carretera hasta ahora es muy buena, no me puedo quejar, vale la pena el importe pagado.

 

A 86 kilómetros de Agua Viva, y a 10 del peaje está, hacia la derecha, la entrada a San Pedro, hay allí una pequeña venta de víveres donde se consiguen refrescos y una que otra golosina.

 

La carretera no es tan buena como la que acabábamos de dejar, es una típica carretera rural, los primeros 3 kilómetros son a través de sembradíos de caña, y luego, cuando comienza a subir, aparece un paisaje selvático, grandes y frondosos árboles con vegetación muy tupida, uno que otro riachuelo traspasa la vía, en algunos se forman pozos que los locales aprovechan como mini balnearios.
 

Parte baja de la carretera hacia San Pedro, nótese lo tupido de la vegetación
Foto: Samuel Montero

 

Subimos y subimos, comienzan a aparecer las curvas tipo “8” muy pronunciadas y con pendientes de 30 grados, la camioneta respondió bien en segunda para esas curvas y en tercera para las rectas empinadas. Súbitamente se presenta ante nosotros un magnífico panorama de la extensa llanura o quizás la verdadera Sabana Grande con sus sembradíos con todos los matices de verde, tremendo espectáculo, dan ganas de quedarse tomando fotos, pero me acordé que más adelante habían otros vistas aun mejores.

 

Upsss!, nuestra primera piscina de fango ante nosotros, me detuve a pensar cómo pasar… “Papá, Papá métele la 4x4..!”, me decía Samuel. Estuve tentado, pero primero no era tan grande, unos 10 metros de largo y segundo aun no me había leído el manual de la camioneta para saber como se usaba (luego me dijeron que era sólo detenerse y oprimir el botón AWD ** All Wheel Drive**). Respiré profundo, encomendándome a Dios y con la segunda puesta nos metimos en el fango, la camioneta patinó un poco, mantuve firme el volante, me dirigí hacia las partes que se veían menos profundas, el corazón batiendo aceleradamente, la concentración al máximo, unos segundos después… Alláh-u-Akbar, Dios es grande, lo hicimos!!! Todo fue alegría, la camioneta respondió bien, aunque habíamos pasado por aquí con el Lanos hacía dos años, ahora la cosa era diferente con tanto barro, nunca lo hubiésemos logrado con un simple automóvil. Seguimos, unos par de kilómetros más adelante, otra piscina de fango, pero ahora mucho más confiados que la primera vez, nos lanzamos sin pensarlo mucho, total íbamos en una Eco Sport!, veo por el retrovisor y me doy cuenta de que me están haciendo señales con cambio de luces como pidiéndome paso, me aparto y me pasa un carrito azul… Papá un tuning, no vale que tuning es un simple Fiat Uno, y lo peor, el conductor es una viejita!!!.  En verdad, fue sólo un chiste, pero si me pasó un Fiat Uno manejado por una señora y no me pidió paso. Seguramente era un habitante de San Pedro que se conoce la carretera muy bien. También vimos un autobús grande de pasajeros que cubría la ruta (según lo que leímos en un letrero del mismo) Barbacoas, San Pedro, Valera. Esto si me sorprendió, no me imagino como un vehículo tan grande pueda pasar por esas curvas tan pronunciadas y con semejantes abismos.
 

Uno de los tres lodazales que atravesamos antes de llegar a San Pedro
 

A los 22 kilómetros vemos el arco que anuncia la entrada a San Pedro. El pueblo es de larga data, es del tipo tradicional con su iglesia y Plaza Bolívar bien establecida.

 

Nos bajamos, se notaba el cambio de temperatura, realmente es un típico pueblo andino. Algunas de las personas locales estaban muy abrigadas, la temperatura era agradable, pero no tan fría, diría que habían unos 20 grados centígrados.

 

Lo más interesante por allí es la iglesia, tuvimos suerte de encontrarla abierta, o quizás era normal, pues era domingo. Entramos, muy oscura, tomé una foto a sabiendas que podría no salir. Vi el baptisterio y entré, había una pequeña estatua de alguna virgen o santa, pero de esas que tienen el pelo como de verdad, muy espeluznante. Lo verdaderamente extraño es la doble pila bautismal, nunca había visto algo igual.

 

Salimos y seguí tomando fotos, me acerca a unas señoras que por allí estaban y les hice las siguientes preguntas:

 

Germán: ¿El pueblo se llama San Pedro de algo o sólo San Pedro?

Señoras: Sólo San Pedro.
Germán: ¿Cómo se llama la iglesia, a quién está dedicada?

Señoras: Se llama Iglesia San Pedro y está dedicada a San Pedro!

Germán: Obvio!

Señoras: Fue construida en 1702.

Germán: ¿Está muy lejos el pueblo de El Jabón?

Señoras: Como media hora, pero la carretera está algo mala, ha habido
                derrumbes, igual que para Barbacoas.

Germán: ¿Por qué se llama El Jabón?

Señoras: No sé, pero creo que se llama así porque la calles son muy resbalosas.

 

Busqué referencias sobre este pueblo y encontré en el Diccionario Toponímico de Tulio Chiossone (Monte Ávila Editores, Caracas 1991) lo siguiente: “San Pedro no figuró en 1836 ni en 1856, en las divisiones político-territoriales de esas épocas, como parroquias de ninguno de los cantones de la provincia de Barquisimeto.” Aunque la iglesia se ve antigua, no me parece que sea de principios del siglo XVIII, la nota de Chiossone acentúa mi duda sobre la antigüedad del pueblo, seguiré investigando.

 

En el pueblo hay algunas casas tipo chalet que parecieran casas de temporadistas. Al salir del pueblo vimos un mirador desde donde se puede ver toda la Gran Sabana, por supuesto Samuel se dio un gustazo tomando fotos.
 

Arco de bienvenida al pueblo de San Pedro
 

Una de las calles principales de San Pedro
 

Iglesia de San Pedro

 

Espeluznante imagen en el baptisterio de doble pila bautismal en la iglesia
 

Plaza Bolívar  de San Pedro

Panorámica desde El Mirador desde San Pedro
Foto: Samuel Montero

Aviso en la vía, bajando
Vista de la carretera bajando de San Pedro

Comenzamos la bajada, hay unas cuantas cruces que recuerdan los caídos, también vimos un singular aviso que decía “Cuide sus frenos, baje en primera”, bajar en segunda para mí fue suficiente, sin usar mucho los frenos.

 

Regresamos a la carretera, al poco tiempo nos cayó un fuerte aguacero, que fue bueno porque nos lavó camioneta, quitándole el barro que se le había adherido subiendo a San Pedro. 32 kilómetros más adelante encontramos la entrada hacia Sicarigua, y 10 kilómetros más la entrada hacia Los Arangues, pueblos que me quedan pendientes para una próxima oportunidad. Al kilómetro 53 después de la entrada hacia San Pedro llegamos a la carretera Panamericana, muy cerca de la famosa parada de autobuses Sabaneta, allí nos bajamos, fuimos al baño, otra vez refrescos y chucherías y comenzamos el regreso a Maracaibo por la vía normal de la Lara-Zulia, eso sí Sebastián echando lavativa hasta que llegamos a casa las ocho de la noche.

 

Recorrido total desde Maracaibo: 600 kilómetros aproximadamente.
Pueblos nuevos para el registro: 3 en Trujillo (Valerita, Sabana Grande de Monay y El Batatillo), 1 en Lara (San Pedro).
 

Germán Montero Alcalá
 Maracaibo, Diciembre 12 de 2005

Regreso página inicial